Hay gente que se pregunta continuamente: ¿Por qué nací aquí y no allá, con esta familia, en este país, con este cuerpo? y aunque nos guste o nos desagrade todo ha sido calculado, medido y diseñado por el escultor divino. Así que si naciste con alguna incapacidad física, te disgusta tu color de piel, peso y/o medidas, si eres hijo de madre soltera o miembro de un hogar disfuncional, si vives en pobreza y con escasas oportunidades no te lamentes, ni te sientas menos amado por Dios, Él tiene un propósito específico para cada persona, tu objetivo primordial es descubrirlo, en oración pide te revele los planes que tiene para ti. El salmista David dijo: «El Señor cumplirá en mí sus propósitos» (Salmo 138:8). Cuando comprendes que no se trata de ti, de tus gustos, caprichos o necesidades sino de cumplir el plan de Dios es cuando comienzas a caminar de acuerdo a la voluntad del Padre y a ser supremamente feliz.
No importa las condiciones donde hayas nacido o te encuentres, lo que hayas vivido o estés por vivir, Dios cumplirá sus propósitos en ti siempre y cuando le consagres tu vida, lo busques y le obedezcas. La razón por la cual muchas personas se sienten frustradas es precisamente porque desconocen su misión, dedican tiempo sólo a existir, pero carecen de visión, van por la vida desenfocados dando pasos de ciego no tienen un plan de vuelo que los haga remontarse a las alturas y lograr sus metas.
Te voy a susurrar un secreto, busca dentro de ti, fija la mirada de tu corazón en Jesús, Él te revelará a través de su Santo Espíritu los sueños y visiones que el Dios Todopoderoso concibió para ti, medita día y noche en su Palabra, declárala, vívela, esfuérzate y sé valiente, el mayor gozo del ser humano es hacer lo que Dios le llamó a hacer, no hay misión inferior; tan digna es la vocación del zapatero como la del gobernante. Dios sembró la semilla de un sueño en ti y también te doto con el potencial, las destrezas y habilidades para alcanzarlo. ¡Descúbrelo!
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