
DIOS a través de Su Hijo Jesús nos extiende el perdón de todos nuestros pecados. Pero usted decide si tomarlo o dejarlo
Juan 3:18 (NTV): “No hay condenación para todo el que cree en él, pero todo el que no cree en él ya ha sido condenado por no haber creído en el único Hijo de Dios”.
Jesús en la cruz del Calvario expresó: “Señor perdónales porque no saben lo que hacen”.
Ciertamente Él NOS estaba perdonando a todos. Tanto a los que los estaban crucificando como a los que de una u otra manera habíamos propiciado con nuestros pecados que Él fuera a la cruz a redimirnos del pecado.
DIOS a través de Su Hijo Jesús nos extiende el perdón de todos nuestros pecados. Pero usted decide si tomarlo o dejarlo.
Muchas veces el peso de la culpa por el pecado cometido o por lo que hicieron, lleva a las personas a pensar que nunca podrán ser perdonadas por Dios. Incluso, hay personas que afirma que si aún Dios los perdona ellos no se perdonarán, rechazando así un perdón inigualable.
Si hoy fueras condenado a muerte por algún delito cometido. Pero en su bondad el presidente de la República te da un indulto. ¿Lo rechazarías o lo aceptarías?
Mira el siguiente caso: “En 1829 un extraño punto legal tuvo que ser discutido en Filadelfia. Cuando un hombre, llamado Jorge Wilson, sentenciado a muerte por robo del correo con asesinato, fue perdonado por el presidente Andrew Jackson.
Sin embargo, por alguna extraña razón, Wilson rehusó aceptar la absolución, insistiendo que un indulto no tiene efecto si no es aceptado.
El asunto tuvo que volver al Tribunal Supremo, el cual sentenció de acuerdo con este principio: ‘El perdón legal depende de la persona implicada. Es difícil suponer que alguien sentenciado a muerte rehúse el indulto, pero si tal es el caso no hay perdón. Jorge Wilson debe ser ahorcado’. Y ahorcado fue, a pesar de haber sido perdonado por el presidente”.
Esa misma situación millones de personas la están viviendo hoy en la tierra. Esa historia ilustra la situación que vive mucha gente, que sabiendo que Dios los perdonó y que pueden ser salvos a través de la sangre de su Único Hijo, rechazan este regalo e insisten en ser condenados.
Lo único que debemos hacer para obtener el perdón de Dios es creer en Él y reconocer nuestra condición de pecadores. No se trata, como muchos creen, de hacer buenas obras, sino de ser lo suficientemente humildes como para reconocer nuestra situación y la necesidad que tenemos de Él.
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9. RVR 1960).
La salvación está al alcance de todos y es gratuita; sin embargo, no todos están dispuestos a aceptarla por su orgullo, porque quieren alcanzar la salvación por sus propios medios, siendo condenados irremediablemente por su propia mano.
No rechaces un perdón tan grande e inmerecido, solamente un necio se condenaría a muerte por su orgullo. Incluso, si ya tienes una relación personal con Dios y te alejaste o le has fallado, pide perdón y regresa a sus brazos, te está esperando.
Que tengas un excelente y bendecido día.


