Muchas personas quitaron la confianza en Dios y la pusieron en políticos, en personas o en bienes. Como consecuencia, están experimentando una vida podrida
“Seguro mató a confianza”, dice un viejo refrán para significar que la confianza es sólo un estado de ánimo que en la realidad es intangible, mientras que lo que es seguro es con lo que se cuenta. Aparentemente esta máxima popular tiene asidero, pero en términos espirituales aplica a la inversa.
Cuando Dios sacó al pueblo de Israel de Egipto, le dio una comida que caía del cielo llamada maná, les ordenó que sólo tomaran la porción que iban a comer cada día y les prohibió que guardaran alimento para el siguiente día, como muestra de que dependían de Dios y no de lo que tenían en sus manos. Sin embargo, algunos prefirieron confiar en lo que veían y guardaron alimento para “mañana”, pero se les pudrió.
Muchas personas quitaron la confianza en Dios y la pusieron en políticos, en personas o en bienes. Como consecuencia, están experimentando una existencia sin sabor ni color. Una vida podrida. Pero hoy es un buen día para rectificar y poner la confianza en Dios y no en lo que se tiene.
Dios te bendiga.




