Por muchas décadas la Iglesia Evangélica venezolana ha desempeñado una excelente labor social y espiritual en los diferentes centros penitenciarios del país. Desde organizaciones nacionales hasta regionales y ministerios carcelarios locales han cumplido con el mandato bíblico dejado en la Carta a los Hebreos (13:3): «Acuérdense de aquellos que están en prisión, como si ustedes mismos estuvieran allí. Acuérdense también de los que son maltratados, como si ustedes mismos sintieran en carne propia el dolor de ellos».
Ni «en la Cuarta» ni en la primera etapa de «la Quinta República» la Iglesia tuvo problemas de ninguna índole con el Gobierno nacional ni con las gobernaciones, los cristianos hemos tenido no sólo libertad para atender a los privados de libertad, sino que hemos servido de intermediarios en conflictos entre las autoridades y los presidiarios.
Durante la gestión de la ministra para el Servicio Penitenciario, Iris Varela, hubo una suspensión temporal de las actividades cristianas en las cárceles sin que se aclarara las causas; sin embargo, las iglesias internas siguieron su trabajo en los diferentes centros penitenciarios del país. Inclusive, los mismos grupos de poder que se forman dentro de las prisiones han apoyado y defendido la labor de la Iglesia, porque entienden que es por su propio bien y sin ningún interés más que el ayudar al prójimo y regenerar a aquellos que la justicia ha encerrado, y a sus familias, para que una vez salgan en libertad se reinserten a la sociedad con el temor de Dios en su corazón.
Luego de muchas gestiones para retomar libremente la labor carcelaria a nivel nacional, el pasado 29 de enero en el acto celebrado en el Teatro Teresa Carreño entre Nicolás Maduro y más de 2.500 cristianos, desde líderes, ministros y pueblo en general, este firmó un acuerdo entre el Poder Popular para el Servicio Penitenciario y las iglesias, «con la finalidad de que los hijos e hijas de Cristo participen en la nueva etapa de cambio del sistema penitenciario», señaló el mandatario nacional.
Ese hecho es considerado como una respuesta a las oraciones de los ministerios penitenciarios cristianos de Venezuela y de la Iglesia en general, en favor de los hombres y mujeres que merecen ser restaurados por el poder redentor de Jesucristo para que sean de bendición para sus familias y el país.
La ‘ovp’ y su absurda y politizada denuncia
Una semana después del evento en el Teresa Carreño, la agencia EFE informó que la ONG Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció la imposición de prácticas religiosas a «presos políticos» recluidos en la cárcel de Tocorón, estado Aragua, donde son «forzados a participar en actividades» evangélicas, pese a que la Constitución establece la libertad de religión y culto.
El director del OVP, Humberto Prado, señaló que son «víctimas de adoctrinamiento religioso», lo que, aseguró, atenta contra «la libertad de pensamiento y de conciencia». Indicó, además, que según denuncias de familiares de estos detenidos, «quienes se nieguen a participar corren el riesgo de ser castigados».
Indicó que, el pasado 31 de diciembre, fueron «obligados a escuchar música cristiana durante horas sin interrupción», y «aquellos que expresaron su negativa a participar en estas actividades religiosas fueron amenazados con represalias», como «restricciones en visitas» o «aislamiento».
«No se puede obligar a nadie a adoptar una creencia bajo presión, menos aun cuando están en una situación de total vulnerabilidad. Es el colmo que el régimen no sólo los mantenga detenidos en condiciones inhumanas, sino que ahora también pretende imponer una doctrina religiosa», expresó el director del OVP.
Familiares piden «la intervención» de organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), señaló la ONG, que se suma al llamado y exige a las autoridades nacionales garantizar la libertad de culto y cesar «cualquier práctica de coerción religiosa».
Extraña que el suceso que denuncia el OVP sucedió el 31 de diciembre y no hayan hecho la denuncia hasta después del encuentro de Maduro con los cristianos.
Para la Iglesia Cristiana todos los presos son dignos de la misericordia de Dios y de la ayuda de ONG de confesión cristiana, no juzgamos la manera como llegaron a prisión y tampoco les negamos apoyo por su ideal político.
Los ministerios carcelarios nunca fuerzan a nadie a entregar su vida a Cristo, esto sucede de manera voluntaria, porque no se trata de ‘hacerlos evangélicos’, sino que nazcan de nuevo por medio del sacrificio de Jesucristo y esto sucede sólo por la voluntad de Dios.
La iglesia no «adoctrina», sino que evangeliza, que no es lo mismo. Quienes politizan son organizaciones como el OVP que siempre ha mostrado una clara oposición al gobierno y ahora pretenden pescar en río revuelto y usar a la Iglesia como ‘chivo expiatorio’ por esta medida oficial que reconoce que el poder transformador de Jesucristo hace falta en nuestras cárceles para regenerar y transformar a los privados de libertad.
Prado no aclara ¿quién quiere «castigar» y «restringirle las visitas» a los presos que no deseen unirse a las actividades cristianas dentro de las cárceles? Amigo, la Iglesia no castiga; ama, ayuda y restaura por medio de la gracia de Cristo. Si el OVP tiene pruebas de que eso sucede denúncielos con nombre y apellido no con indirectas. Le aseguro que nosotros tenemos nuestra manera de disciplinar a cualquier miembro que se salga del patrón bíblico.
Nunca le vimos a usted, Sr. Prado, mostrar molestia y denunciar públicamente cuando se armaban los festines y discotecas durante varios días seguidos en muchos penales.; ¿o es que una música sí se acepta y otra no? ¿Qué es mejor adorar al Dios creador o poner música vulgar? ¿Cuál de las dos le hace más bien a las personas?
A esos organismos de «derechos» humanos que apelan los familiares y usted señala, son precisamente los más pervertidos y anticristianos que existen, que aprueban el aborto, la depravación sexual y la persecución a los cristianos del mundo. ¿De verdad creen ustedes que nuestros presos les importan mucho a esos organismos «humanitarios»? Perdonen, pero a sus frutos nos remitimos.
Mientras que a la Iglesia Cristiana Evangélica de Venezuela y el mundo entero sí le importan los privados de libertad, sea por la causa que sea, consideramos que todos necesitan el amor de Dios y la Iglesia los ayudará siempre; porque ustedes sólo ven la música y el llamado a la conversión, pero no ven las demás bendiciones que los ministerios carcelarios hacen y llevan a nuestras penitenciarías.
Siempre hemos dicho que los cristianos son variopintos en materia política como cualquier ciudadano, pero de ahí a politizar a la Iglesia es un grave pecado, un sacrilegio, porque Jesucristo vino a morir para salvar a todos por igual y su Iglesia debe emularle. Así que, por favor no politicen la obra de la Iglesia ni en las cárceles ni en ningún otro sector de la sociedad.
Georges Doumat B.




Excelente articulo mi hermano