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Carta abierta a Venezuela: LA PRUEBA HISTÓRICA FINAL

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Los venezolanos al igual que aquellos (“reyes magos”) tenemos una esperanza profética que se nos prometió hace 37 años y cuatro meses al día de hoy / Eneas De Troya - bajo CC BY 2.0

Para saber si nuestra ruta coincide con la ruta del Señor de los tiempos necesitamos evaluar si aprobamos las cuatro condiciones: 1) la de la cordura; 2) la de la sobriedad; 3) la del júbilo; 4) la de la valentía

“Dirección”, la palabra más deseada por nosotros los venezolanos en este preciso momento de la historia. Por fin ¿Hacia dónde vamos? Y si es hacia donde dicen ¿Vamos hacia allá o hacia dónde?
Giovani Pelayo, ciudadano venezolano, maestro y pastor cristiano evangélico pentecostal, a título propio y en pleno uso de mis facultades y en ejercicio de mi vocación espiritual a la que fui llamado por Dios a mi pueblo venezolano con especial atención a su iglesia:

PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA

Somos protagonistas de momentos históricos que dejan en evidencia cómo palabras proféticas duras vienen cumpliéndose en el país. Estamos en pleno cumplimiento de varias de ellas. Por tal razón, debemos atender cuatro deberes trascendentes: saber atesorar, discernir, interpretar y responder los hechos que nos suceden.
Especialmente para los cristianos venezolanos esos cuatro deberes son una demanda que nos impone el ser el pueblo del Señor para este tiempo. Cumplir nuestro rol implica ser su voz profética, ser los sensibilizadores y facilitadores de la visión espiritual de la historia que vivimos, porque la nuestra también tiene una dimensión espiritual y solo nosotros podemos ayudarles a reconocerla. Somos los llamados a discurrir el telón para que todos vean el reino de Dios entre nosotros donde Él no es protagonista sino Señor, Director y Conductor de estos hilos que tejen nuestra historia.
Venimos transitando estadios históricos cuya ruta ha estado marcada en diferentes hitos por anuncios proféticos para nuestra nación. Como evidencias de su veracidad nos han acompañado también en este trayecto los acontecimientos que le han dado cumplimiento a cada profecía. Todo esto le da un significado especial a nuestra experiencia en la actualidad. Estamos en medio de un proceso histórico trascendente para nuestra nación.
Hermanos venezolanos todos, la historia, después de doscientos años, nos encuentra de nuevo en un útero patrio. En este nuevo proceso de alumbramiento, al igual que el natural, vivimos las contracciones más fuertes de un parto bermejo del que no nos ha sido concedido evitarlo mediante la cesárea. Tiene que ser un parto natural contraccional, pujante, esforzado, agónico, dramático, doloroso, pero con pronóstico positivo: naceremos y no solo vivos, sino hermosos.
Los últimos acontecimientos nos han sorprendido y, en estos momentos, quienes amamos la libertad, la verdad y la justicia vivimos la desconcertante experiencia de intentar sincronizar los hechos de la realidad con nuestra conciencia, nuestro sentido del presente y nuestras emociones encontradas para poder entenderlo. ¡Qué difícil es armonizarlos!

LA PRUEBA HISTÓRICA FINAL

Como si nos faltará alguna, entramos en otra prueba, la crucial y definitiva de esta etapa histórica. Los hechos recientemente ocurridos, los que van ocurriendo y los que ocurrirán desafían nuestra fe, nuestras expectativas y los criterios, si es que hay alguno aparte de pasar esta página ya, sobre los cuales orientamos nuestros sentidos para mantenernos cuerdos lo más que podamos. Aunque más cerca del desenlace final entramos en una crisis de dirección y, en consecuencia, en una crisis de orientación que tiene que ver con cordura y sobriedad.
El pasado 6 de enero se celebró en el mundo cristiano la fecha tradicional del día de los reyes magos. Propicio este recuerdo para destacar de su historia el factor direccional. Todos nos centramos en los reyes y sus presentes, pero olvidamos un elemento más importante y trascendente y, por tanto, superior en el relato. Me refiero a la estrella no en sí misma, sino en la realidad que revela.
¿Quién dirigió esa estrella para aparecer en el cielo de estos sabios? ¿Quién le dio las características que la distinguieron entre otras ante los ojos de estos estudiosos orientales? ¿Quién le configuró la latitud a este astro inusual, de tal modo que le permitió a los sabios establecer las coordenadas del niño Dios? ¡Dirección, ubicación, recorrido!
Esta historia de los sabios de oriente nos da una lección de orientación en medio de la espera. Ellos esperaban el nacimiento del Rey Salvador del mundo y en medio de esa espera recibieron la dirección exacta y trazando el recorrido partieron para llegar al destino señalado. No fue de un día para otro. No se sabe a ciencia cierta cuánto tiempo duró el viaje dependiendo de donde salieron, pero salieron, recorrieron la ruta establecida y llegaron al lugar indicado en medio de un contexto de cumplimiento de diversas profecias.
Los venezolanos al igual que aquellos tenemos una esperanza profética que se nos prometió hace 37 años y cuatro meses al día de hoy. El conjunto de profecías nos ha dado las coordenadas para establecer nuestra ruta hacia ese destino prometido por nuestro Supremo Autor. Las señales que configuraron la imagen de esa visión vinieron a ser nuestra estrella y a partir de su brillo titilante debíamos trazar la ruta nosotros. La misma que ya Dios tenía trazada. Así que, nuestra mayor prueba en este momento es si nuestra ruta coincide con la ruta de Dios, el que dijo: «Mis caminos son más altos que vuestros caminos» (Isaías 55:9).

LAS CUATRO CONDICIONES DE NUESTRA RUTA

Para saber si nuestra ruta coincide con la ruta del Señor de los tiempos necesitamos evaluar si aprobamos las cuatro condiciones: 1) la de la cordura; 2) la de la sobriedad; 3) la del júbilo; 4) la de la valentía. En mis próximas cartas hablaré sobre cada una de estas pruebas. El propósito es alimentar su conocimiento, profundizar su comprensión, agudizar su discernimiento, afinar su interpretación, guiar su toma de decisiones y dotarlos para equipar a otros con las mismas herramientas espirituales. Mi esperanza es ser un instrumento de Dios para ayudarles a conducirse a través de esta fase sombría de transición hacia la Nueva Venezuela.
Oremos que el Espíritu Santo haga sentir sus riendas de conciencia, sabiduría, sobriedad, dominio propio, paciencia, disciplina y asertividad sobre el caballo brioso de esta Venezuela que quiere correr cuando es tiempo de trotar para que ni corcovee ni se desvíe ni retroceda ni se desboque, sino se comporte como un purasangre llamado a su gran carrera.
Venezolanos todos, en esta hora crucial no podemos errar la ruta. Por Dios, por nosotros, por nuestras familias, por nuestros hijos, por los que murieron esperándolo, por nuestra patria seamos sobrios. ¡TODOS POR NUESTRA NUEVA VENEZUELA!
Hasta la siguiente carta.

Giovani Pelayo
Pastor, maestro y teólogo
Fundador y director de la iniciativa “Protagonistas de la Nueva Venezuela”.Director, CEO en Instituto de Desarrollo Ministeral IDEM

PD. Suspiros de esperanza:
     – «Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas» (Lucas 21:19).
«Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados» (II Crónicas 20:20).
«Renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo […en Venezuela…] sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada» (Tito 2:12,13).
«Aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá» (Habacuc 2:4).
– «Yo libertaré a Venezuela con la espada del Espíritu». Botello, “El examen histórico» (1992).
– «Yo le daré la victoria a Venezuela». Hernández, “El remanente de esperanza» (1988).
– «No pongan su mirada en el conflicto, porque después del conflicto yo traeré sobre Venezuela un poderoso avivamiento». J. Hernández, “El Avivamiento en la Nueva Venezuela” (2012).
«Mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará» (Daniel 11:32).

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