Se refiere a la segunda muerte, porque Cristo murió en maldición, pues llevó en si el pecado y la maldición del mundo
“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente” (Hebreos 5:7).
El anterior texto nos dice que, Dios respondió la oración de Jesús, librándole de la muerte. Porque eso es lo que significa, el hecho de ser oído por Dios. ¿Pero cómo es esto?, porque Cristo murió en la cruz. Aquí se refiere a la segunda muerte, porque Cristo murió en maldición, pues llevó en si el pecado y la maldición del mundo. Entonces tenía que seguir el camino de todos los que mueren en esa condición, el Padre que no puede tener relación con el pecado, se alejó de Jesús, la relación se rompió.
Jesús lo sintió cuando exclamó: “Padre, ¿por qué me has abandonado?”. La Palabra nos está revelando el porqué de las lágrimas, el sudor de sangre y la angustia en Getsemaní; Jesús nunca había estado separado del Padre, era lo que quería evitar, ese terrible vacío. Aunque le dijo al ladrón en la cruz, “hoy estarás conmigo en el paraíso”; sin embargo, esto se cumplió porque el Padre estaba allí, es igual que estar con Cristo.
Pero la Escritura dice que Jesús fue levantado de “entre los muertos”, dice: “que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos” (Romanos 1:4). También Jesús dice que estuvo muerto: “y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades” (Apocalipsis 1:18).
Todo esto ocurrió por causa del pecado del hombre, alguien puede pensar que después de tanto dolor y sufrimiento, ¿Dios aceptará que sus hijos anden coqueteando con el mundo y el pecado? Dios nos advirtió: Nadie sin santidad verá al Señor Jesús.
¡Dios te bendiga!!!



