
Es una alerta del cielo que quedó plasmado en las hojas del libro de Reyes para mostrar a las nuevas generaciones el peligro de pervertir tareas y asignaciones que Dios específicamente nos ha dado
En el libro de 1 de Reyes 13, hallamos una historia singular y aleccionadora, donde las Sagradas Escrituras nos muestran las consecuencias vividas por un profeta joven que, aunque procuró obedecer a Dios, fue engañado por un profeta viejo que contradijo las instrucciones que Dios le había dado y trajo como consecuencia que el profeta joven perdiera su vida y ministerio.
Entendiendo el oficio que la Biblia señala forma parte de la asignación de un profeta, este engloba que el mismo está llamado a enseñar a otros la verdad mediante el discernimiento de la Palabra de Dios; llamar a los que no son justos al arrepentimiento y recibir revelación y dirección del Señor para la corrección y edificación de los hombres.
Por medio del “Don Profético” Dios revela a través de sus profetas el futuro y nos anuncia lo que va a acontecer con el fin de poner al mundo sobre aviso con respecto a hechos y acontecimientos que en su “preciencia” Dios haya que son relevantes.
En la historia donde relata la Biblia la nefasta consecuencia vivida por un profeta joven que aun cuando cumplió con parte de su asignación al final fue influenciado, manipulado y engañado por un profeta viejo; vemos cómo en ocasiones hombres de experiencia y trayectoria, pero que no están activos en su asignación y a los cuales la providencia los ha desactivado, pueden pretender imponer su visión a otros y hacer prevalecer su criterio y voluntad, llegando incluso a apelar al uso de artimañas y mentiras con tal de figurar y aparecer en la escena.
Señala la historia bíblica, que el profeta joven, fue rebelde al mandato de Dios, pues aun cuando el profeta viejo sabía y reconocía que todo lo que había dicho el profeta joven contra el “altar profano” levantado por el rey Jeroboam era cierto, así como las consecuencias que vendrían sobre su reino y descendencia, no obstante el profeta joven pereció por haber oído la voz del profeta viejo al desmeritar la orden divina que ya le había sido encomendada, lo cual fue juzgado por Dios como una temeridad inaceptable que le acarreó la muerte física al profeta joven.
Hay niveles en el caminar de la fe, donde fallar a la asignación dada por Dios no es aceptable, así como hay niveles de unción que así como pueden activar el poder sobrenatural de Dios a una alta escala, también pueden exponer nuestra propia vida, pues así como la unción vivifica también nos puede matar si nos movemos en ella violando principios innegociables.
¿Cuidado con el profeta viejo?, es un alerta del cielo que quedó plasmado en las hojas del libro de Reyes para mostrar a las nuevas generaciones el peligro de pervertir tareas y asignaciones que Dios específicamente nos ha dado, al escuchar y obedecer voces extrañas de hombres que bajo la influencia de su concupiscencia usan su investidura ministerial para imponer su criterio y su voluntad, la cual muchas veces está plagada de error y desatino, debido a que se encuentran desactivados por Dios en el desempeño de su oficio ministerial, pero que se resisten a ello y pretenden involucrarse en tareas para las cuales ya Dios los ha deshabilitado y en muchos casos ya fueron descalificados.
No obstante, cabe señalar que no es lo mismo un profeta viejo, a un viejo profeta, pues hay hombres y mujeres activos en la asignación que Dios les ha dado, que aun cuando han avanzado en edad, se mantienen activos, vigentes y habilitados por el cielo para desarrollar su oficio profético y el cielo les usa y respalda a plenitud.
Diego Ortiz
Pastor y comunicador
@ps.diegoortiz


