
Algunos piensan que “abogado tenemos en Cristo”, pero ¿es Cristo abogado de corruptos? De los que tienen en poco su sacrificio, y quieren vivir su propia vida, a su manera
“Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó” (Mateo 27:3-5).
Creo que muchos piensan que el arrepentimiento es algo así como un derecho adquirido, y que Dios está obligado a aceptar nuestro arrepentimiento, pero bíblicamente no es así. Nuestro texto inicial dice muy claramente que Judas se arrepintió de traicionar a Cristo, incluso devolvió el dinero que recibió, pero su arrepentimiento no fue aceptado por Dios.
También tenemos el caso de Esaú, que después de vender su primogenitura por un plato de lentejas se arrepintió con lágrimas, pero tampoco su arrepentimiento fue aceptado, veamos dice así: “no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas” (Hebreos 12:16-17).
He oído creyentes hablar sobre hacer lo indebido, y después arrepentirse, esto es pecar sin ser tentados, sólo obedeciendo a la carne, y conscientemente entristecer al Espíritu Santo. Algunos piensan que “abogado tenemos en Cristo”, pero ¿es Cristo abogado de corruptos? De los que tienen en poco su sacrificio, y quieren vivir su propia vida, a su manera.
El pecado tiene que ser algo extraño, en la vida de los hijos de Dios, porque el versículo dice: “Si alguno ha pecado”, nos habla de algo eventual, y no generalizado. Hay quienes están jugando con su alma, andando entre dos aguas, pensando que en cualquier momento se arrepienten y ya. Pero el solo hecho de pensar así, denota que no conocen a Dios, y que poseen una mente reprobada.
Es tiempo de decirnos la Verdad, aunque sea desagradable, y aunque duela, porque Dios le reclamará a los que sabían, y no dijeron nada, por no caer mal.
¡Dios te bendiga!!!


