
Dios es celoso de su santidad, el Señor nos cela del mundo y de todo aquello que nosotros ponemos como dioses, al darle más importancia, como al dinero, los hijos, el trabajo, los negocios…
“Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso” (Deuteronomio 4:24).
Los celos son una terrible obra de la carne, dañinos y contrarios, al Espíritu de Dios. Sin embargo, Dios se presenta a sí mismo como un Dios celoso, para darnos a entender la manera como Dios quiere que nuestra relación sea con Él. Un problema de la iglesia es que no toma en serio las advertencias de Dios, sino que piensa que como Dios perdonó sus pecados, Dios será benevolente todo el tiempo. Piensan que Dios pasará por alto las desobediencias y las infidelidades con el mundo, porque Dios entiende que somos de carne. Pero no es así, los hijos de Aarón no ofrecieron el fuego extraño con mala intención, ellos querían agradar a Dios, pero no fueron celosos en hacerlo como Dios había indicado, y murieron.
Uza no tuvo mala intención al tratar de proteger el arca, cuando la sujetó para que no se cayera, pero murió instantáneamente, porque no le estaba permitido. Dios es celoso de su santidad, el Señor nos cela del mundo y de todo aquello que nosotros ponemos como dioses, al darle más importancia, como al dinero, los hijos, el trabajo, los negocios, etc. etc. Si vemos los diferentes pasajes, el celo de Dios trae muerte, destrucción y maldición, porque es infidelidad y pecado al no amar a Dios sobre todas las cosas. Por eso dice Pablo: “¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él?” (1ª Corintios 10:22).
También dice la Palabra: “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). Creo que no estamos tomando la Palabra de Dios en serio, la mayoría de los creyentes están buscando metas en el mundo. La Biblia dice que los que no entren al reino, serán “el lloro y el crujir de dientes”, llorarán y se lamentarán viéndose excluidos, por no tomar en serio la Palabra de Dios. En realidad muy pocos creen que, la amistad con el mundo es enemistad con Dios, no se dan cuenta que hace tiempo sus oraciones no son respondidas. Dios no es mentiroso, toma en serio cada advertencia de Dios, su Palabra es la Verdad.
¡Dios te bendiga!


