
La autora cuestiona esta visión optimista [del libro “Autoayuda” de Samuel Smiles] desde dos perspectivas: la observación práctica y la doctrina cristiana
(Gospel Mais).-
En un extracto adaptado de su próximo libro, la autora y teóloga Alisa Childers presenta una crítica, basada en una cosmovisión cristiana, de la idea, prevaleciente en la cultura contemporánea, de que los seres humanos son inherentemente autosuficientes, algo que se traduce muy bien en el concepto actual de autoayuda.
La reflexión parte de su experiencia personal como madre, que la enfrentó a su propia insuficiencia, sirviendo como punto de partida para un análisis más amplio al respecto.
Childers identifica el origen cultural de este concepto en el género literario de autoayuda, inaugurado por el libro “Autoayuda” de Samuel Smiles en 1859. Sostiene que la multimillonaria industria de la autoayuda y los movimientos de autoestima popularizaron la premisa de que el amor propio es la solución fundamental a los problemas humanos, una noción que, según ella, presupone una bondad esencial inherente al ser humano.
La autora cuestiona esta visión optimista desde dos perspectivas: la observación práctica y la doctrina cristiana. En el ámbito práctico, cita el comportamiento infantil como evidencia de que rasgos como el egoísmo, la mentira y la avaricia surgen de forma natural, sin necesidad de enseñanza.
Desde un punto de vista teológico, recurre al principio de la depravación total, explicando que si bien el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26), esta imagen fue desfigurada por la entrada del pecado al mundo a través de la desobediencia de Adán y Eva.
Para respaldar esta perspectiva, Childers se basa en una serie de pasajes bíblicos que describen la condición humana desde una perspectiva sombría, como Romanos 5:12, Salmos 14:2-3, Jeremías 17:9 y Eclesiastés 9:3. Contrasta esta descripción con citas de autores cristianos modernos que afirman «Soy completamente suficiente», destacando una enseñanza que ella considera el «extremo opuesto» de la enseñanza bíblica.
La autora explica entonces, basándose en Romanos 1, que el rechazo de la humanidad a Dios no se debe a la ignorancia, sino a una decisión voluntaria de suprimir la verdad evidente en la creación, lo que lleva a un cambio de la adoración al Creador por la adoración a la criatura, a menudo, a uno mismo. Esta condición, descrita en Efesios 2:1-3, los convierte en “por naturaleza hijos de ira”.
La conclusión de Childers, a la que llama “la parte positiva”, apunta a la solución cristológica. Argumenta que la incapacidad humana para ser autosuficiente se resuelve en la obra de Jesucristo, a diferencia de lo que la idea moderna de autoayuda transmite, aunque implícitamente, al intentar disociar la dependencia humana de Dios.
Citando 2ª Corintios 5:21, explica que Cristo, al hacerse pecado en la cruz, cubre la insuficiencia humana con su propia suficiencia, permitiendo a los creyentes ser declarados justos ante Dios. La verdadera suficiencia, por lo tanto, no se encuentra en el “yo”, sino en la dependencia de Cristo, ilustrada por la metáfora de la vid y los pámpanos en Juan 15:5.
El argumento final enfatiza una paradoja central de la fe cristiana: la humildad del ser humano al reconocer su incompetencia es el camino para ser exaltado por la gracia de Dios, mediante la justificación por la fe en Jesucristo, como se establece en Romanos 3:23 y 5:1, y no por sus propios medios.◄


