
Las profecías no han sido dadas para que se cumplan en cualquier momento y en cualquier lugar al azar, sino que obedecen a una serie ordenada de operaciones predeterminadas para llevar a cabo el propósito y voluntad de Dios
“Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo 24:3). Esta pregunta que los apóstoles le formularon al Señor Jesucristo, tenía consigo, el anhelo que ha caracterizado a toda la humanidad a través de la historia; conocer el desenlace final del mundo.
En el afán por dar respuesta a esa pregunta, a lo largo de la historia, la humanidad ha querido ofrecer mediante falsos profetas y profecías, una fecha sobre el fin del mundo.
Desde erradas interpretaciones de calendarios de civilizaciones antiguas como la Maya, las profecías de Nostradamus, hasta líderes de conocidas sectas religiosas que se atrevieron a dar una fecha de la segunda venida de Jesucristo. Ante todo esto, la respuesta de Jesús a la pregunta de sus discípulos comenzó con unas palabras que siguen estando vigentes hoy en día; “Respondiendo Jesús, les dijo: ‘Mirad que nadie os engañe’” (Mateo 24:4).
La Biblia es la revelación de Dios para la humanidad que Él creó y contiene el panorama profético de los eventos de la humanidad y el plan redentor de Dios. Por otra parte, debe reconocerse que, en campo de la Teología Bíblica Sistemática, una de las ramas más difíciles de entender, es precisamente la “Escatología” (parte de la Teología que estudia los eventos proféticos), donde han surgido diferentes escuelas y métodos de interpretación de las señales de los últimos tiempos que revela la Palabra de Dios. No obstante, el propósito de este artículo es recordar los principios fundamentales del panorama bíblico profético y observar los acontecimientos del mundo actual, para examinarlo todo y buscar el entendimiento del tiempo que vivimos. “No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno” (1ª Tesalonicenses 5:20,21).
Las profecías no han sido dadas para que se cumplan en cualquier momento y en cualquier lugar al azar, sino que obedecen a una serie ordenada de operaciones predeterminadas para llevar a cabo el propósito y voluntad de Dios, que tiene que ver con el doblegar el orgullo de las naciones, redimir a la nación de Israel de acuerdo al pacto incondicional que hizo con su amigo Abraham (el padre de la fe), escoger bajo los principios de su gracia, a un pueblo compuesto por personas redimidas de toda tribu, lengua, pueblo y nación, que Él llamaría Iglesia (Eklesia), “Los Llamados” y establecer una época de siete años de Gran Tribulación, donde derramaría sus juicios sobre la humanidad, terminar con la prevaricación y ungir al Santo de los santos como el Rey Eterno.
UN DIOS DE PACTOS Y EL PUEBLO DEL PACTO
Un principio a tomar en cuenta son los Pactos de Dios, también llamados pactos escatológicos. A Israel se le llama el pueblo del pacto y también se le ha denominado “El reloj de Dios” porque las señales y los tiempos que vive este pueblo, revelan el cumplimiento de las profecías de Dios. Los pactos eternos que Dios hizo con Israel, son pactos incondicionales, son determinaciones soberanas de Dios, por la cual establece un convenio incondicional o declarativo con el hombre, obligándose a sí mismo mediante la gracia, por la fórmula libre “Yo haré”, a conceder bendiciones definidas a aquellos con quienes han pactado. Esos pactos son: El pacto Abrahámico que incluye la promesa de una nación (Israel) eterna (Génesis 12:1, 13:14, 15, 17; 17:7, 13; 1º Crónicas 16:17; Salmos 105). El pacto Palestino que incluye la promesa de una tierra perpetua e indivisible para Israel con Jerusalén como capital (Génesis 12:7; 13:15; 17:7, 8; Deuteronomio 30:1-10; Ezequiel 16:60). El pacto Davídico que incluye un reino, trono y un Rey eternos (Cristo) (2º Samuel 7:12; Salmo 89:3-4; 2º Samuel 23:5; Isaías 55:3; Ezequiel 37:25). El Nuevo Pacto que incluye bendición y redención para Israel (Jeremías 31:31-34; Isaías 24:5; Jeremías 32:40; Hebreos 13:20). El pacto Abrahámico, es el mayor de los pactos, por cuanto es la base de los otros tres pactos eternos.
LAS NACIONES, ISRAEL Y LA IGLESIA
Otro de los principios que debemos tomar en cuenta, para observar el panorama bíblico profético, es que los eventos de la profecía se han colocado por bloques, tomando en consideración que la Biblia tiene sólo tres destinatarios: las naciones (gentiles), Israel y la iglesia. “No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios” (1ª Corintios 10:32). La idea central de este principio es facilitar al lector, la comprensión y evitar un “cóctel profético”, llevándolo de la mano para que contemple la “perspectiva escatológica”, en otras palabras, pueda entender con claridad la existencia de un programa profético para las Naciones, otro para Israel y otro para la Iglesia, los cuales no se deben confundir ni mezclar.
Debo señalar que mi posición como teólogo está enmarcada en el “Premilenarismo Dispensacionalista” que interpreta a la luz de la Biblia que el retorno de Cristo tiene dos etapas: 1º el Traslado de la Iglesia (Arrebatamiento) antes de la Tribulación y 2º el retorno de Cristo visible (todo ojo le verá) con sus santos.
PROGRAMA PROFÉTICO PARA ISRAEL
Este programa conocido como “tiempos y razones” tiene su fundamento bíblico en la profecía de las 70 semanas de Daniel 9:24-27. Aquí está la clave cronológica indispensable para todas las profecías del Nuevo Testamento. El gran discurso profético de nuestro Señor Jesucristo registrado en Mateo 24 y Marcos 13 fija el tiempo de la angustia más grande y final de Israel, definitivamente dentro de los días de la semana 70 (semana hebrea de 7 años) de la profecía de Daniel (ver Daniel 9:27; Mateo 24:15-22; Marcos 13:14-20). Y la mayor parte del libro de Apocalipsis es simplemente una ampliación de la profecía de Daniel dentro del marco cronológico de la semana 70. Todo intento de interpretar las profecías del Nuevo Testamento, fracasa en gran medida si no se considera esta profecía.
EL GRAN PARÉNTESIS DE TIEMPO
Las 70 semanas de Daniel muestran el rechazo de Israel y el comienzo de la era o tiempo de la Iglesia (ver Romanos11:25), este tiempo de la iglesia es conocido como: el gran paréntesis de tiempo indefinido o como la era de la iglesia, que se abrió cuando Israel rechazó a Cristo y se cerrará con el arrebatamiento de la Iglesia, como no se sabe cuándo sucederá, se le denomina paréntesis de tiempo indefinido a la semana 70 de la profecía.
LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL
El final de este programa profético para Israel será en la semana 70, conocida como La Última Semana de Daniel, La Angustia de Jacob o La Gran Tribulación. El libro de Apocalipsis, en su mayoría es una ampliación de esta semana. Allí sucederá, entre otras cosas lo siguiente: Un príncipe hará un pacto con muchos (ver Daniel 9:27), llamado el rey altivo de rostro y entendido en enigmas (ver Daniel 8:23), el hombre de pecado (ver 2ª Tesalonicenses 2:3) o la bestia que sale del mar (ver Apocalipsis 13:1-10), este personaje es el anticristo. Inmediatamente después de esta última semana, habrá un juicio al Israel viviente (ver Romanos 11:26) y los justificados entrarán al milenio donde Dios cumplirá todos los pactos incondicionales.
PROGRAMA PROFÉTICO PARA LAS NACIONES
“Los tiempos de los gentiles” señala el período en que Jerusalén está bajo el dominio de los gentiles. Lucas 21:24: “Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan”. Se caracteriza por la persecución de las naciones contra Israel a través de los siglos, el cautiverio, la matanza de judíos y su expulsión en las naciones, el genocidio Nazi y el conflicto Árabe – Israelí, hasta que el Señor determine el fin de estas persecuciones e Israel reverdezca como nación (ver Mateo 24:32).
La estatua del sueño del Rey Nabucodonosor, que fue interpretado por Daniel, revela todos los gobiernos e imperios de la humanidad de “Los Tiempos de los Gentiles” (ver Daniel 2). Este período comenzó con la cautividad de Judá por Nabucodonosor, Rey de Babilonia, en el 586 a.C. y finalizará en el período de La Gran Tribulación, donde el poder mundial de los gentiles será destruido por la piedra cortada, no con mano humana (ver Daniel 2:34-35) y el Anciano de días, dé su autorización al Hijo del Hombre y este establezca su Reino, cuyo dominio será eterno y todos los pueblos, naciones y lenguas le servirán (ver Daniel 7:13-14; Apocalipsis 16:12-21; 19:11-21).
Hoy día, el mundo ha condenado a la nación de Israel llamándola genocida por la guerra en Gaza. Además, se le exige a Israel que ceda ante las peticiones de grupos armados que reclama el territorio que Dios le otorgó a Israel en el Pacto Palestino, la tierra prometida de Canaán. El conflicto Palestino o mejor dicho Árabe – Israelí, tiene sus orígenes desde el tiempo antiguos y para entenderlo se debe conocer la historia de Isaac e Ismael y los descendientes de ambos personajes.
Existen argumentos que prueban que, no existe el pueblo palestino, o una cultura palestina, o una lengua palestina, o una historia palestina. Nunca existió un Estado Palestino, ni ha sido jamás encontrado ningún resto arqueológico o moneda palestina.
Los actuales “palestinos” son un pueblo árabe, de cultura árabe, lengua árabe, historia árabe. Provienen de otros Estados Árabes desde donde emigraron a la Tierra de Israel hace aproximadamente un siglo atrás con el fin de contrastar la inmigración judía que volvía de la diáspora a la tierra de Israel que por muchos siglos estuvo controlada por otras naciones, entre ellas los británicos.
PROGRAMA PROFÉTICO PARA LA IGLESIA
Comienza desde el momento que Israel rechazó a Cristo (ver Mateo 12:24; Juan 1:11; Romanos 11:11) y Cristo rechaza temporalmente a Israel (ver Mateo 12:46-50; Juan 1:12) comienza este programa conocido también como: “El Misterio del Reino” (ver Mateo 13:11; Efesios 3:1-6), y el gran paréntesis de tiempo indefinido, también conocido como Tiempo de Gracia o Era de la Iglesia.
El protagonista de este tiempo es el Espíritu Santo dado a la Iglesia y el mandato de la Gran Comisión de Cristo (ver Efesios 3:3-6). Este programa finaliza con el Arrebatamiento de la Iglesia (ver 1ª Corintios 15:51-55; 1ª Tesalonicenses.4:13-18; 2ª Tesalonicenses 2:7). Cuando suceda el Arrebatamiento, en la tierra comienza la Gran Tribulación, y en el cielo las Bodas del Cordero y el Tribunal de Cristo (ver Apocalipsis 19:9; 2ª Corintios 5:10; Romanos 14:10; 1ª Corintios 3:10-15).
EL PANORAMA ACTUAL DEL MUNDO VISTO DESDE LA ÓPTICA PROFÉTICA
La Iglesia que es columna y baluarte de la verdad, debe estar atenta a los actuales acontecimientos que están preparando la plataforma para la aparición del anticristo. Menciono 6 acontecimientos actuales que no debemos ignorar.
1 – El conflicto Árabe / Israelí. Varios países han reconocido al Estado Palestino, entre ellos España, Francia, Noruega, Irlanda, Venezuela y otros que en total son más de 140 países.
2 – Las acciones de Donald Trump (tipo de Rey Ciro para Israel). Fue el primer presidente de una nación en reconocer a Jerusalén como capital de Israel. Por cierto, la palabra Trompeta en inglés es Trumpet. Isaías 44:28 que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.
3 – La apostasía de la iglesia. Cada vez vemos mayor corrupción de la sana doctrina y permisividad de las cosas del mundo. 2ª Tesalonicenses 2:3: Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición.
4 – El aumento de la ciencia (conocimiento, tecnología). La Inteligencia Artificial se ha convertido en el mayor avance del siglo, porque se está posicionando en todos los campos de la ciencia. En las guerras se usa la tecnología de drones. Daniel 12:4: Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.
5 – Las criptomonedas. Hay una guerra comercial mundial, los países que conforman los BRICS trabajan para quitar el dominio al dólar estadounidense. USA y otros países están mirando al Bitcoin para dominar la economía mundial y acabar con el dinero físico y dar paso sólo al dinero digital. Apocalipsis 13:17: y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.
6 – Las crisis y guerras. Rusia, Ucrania, Irán, Corea del Norte, China, los países de la OTAN, Israel y países árabes. El mundo irá peor con crisis económicas y guerras. Todo ello prepara el escenario para que aparezca el héroe mesiánico que engañará y traerá una paz poco duradera al mundo… el anticristo. Daniel 11:23: Y después del pacto con él, engañará y subirá, y saldrá vencedor con poca gente.
Acontecimientos y señales que, aunque no sabemos el día y la hora, muestran que pronto sonará la trompeta del arrebatamiento de la Iglesia de Cristo. Mientras tanto, a seguir trabajando por cumplir la Gran Comisión.
George Laguna
Pastor y Misionero


