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El peligro de un “dios a la medida”

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La verdadera espiritualidad se nota en la mansedumbre y el orden, no en fabricarse un “dios” que cumpla expectativas personales, o ‘su’ modelo de congregación

Tras años de experiencia, uno aprende que los líderes más peligrosos no son los que están afuera, sino los que forman a un “dios a su manera”. Aquí te comparto un análisis de por qué debemos tener cuidado:

1. Idolatría moderna
El que crea un dios que siempre le da la razón, no sigue a Cristo, se sigue a sí mismo, aquel que es incapaz de aceptar que se equivocó y que más bien Dios lo quiere tal cual.
“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina… se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias” (2ª Timoteo 4:3).

2. El escudo del “Dios me dijo”
Usar el nombre de Dios para validar caprichos personales es una señal de alarma. Es el recurso de quien no tiene respaldo bíblico para su rebelión.
“No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban” (Jeremías 23:21).

3. Lágrimas que engañan.
Mucho cuidado con la “apariencia de piedad”. La mirada dulce y las lágrimas no son prueba de espiritualidad si no hay obediencia real.
“Tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita” (2ª Timoteo 3:5).

4. Supuestos “niveles” sin servicio y sin lealtad.
No existe tal “madurez espiritual” en alguien que no funciona en ningún ministerio y que se dedica a juzgar a sus pastores. El orgullo espiritual es ciego.
“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas…” (Hebreos 13:17).

5. El peligro de los que vienen atrás.
Lo más triste no es su error, sino a quiénes arrastran con ellos. Confunden a los nuevos y destruyen la fe de los pequeños y los meten en tierras lúgubres sin fruto y pretenden que se queden ahí a toda costa para respaldar el fracaso humano.
“Pero cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños… mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino” (Mateo 18:6).
La verdadera espiritualidad se nota en la mansedumbre y el orden, no en fabricarse un “dios” que cumpla expectativas personales, o ‘su’ modelo de congregación. ¡A estar alertas!

Rafael Rojas
Pastor

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