
Cuando una persona, institución o gobierno realiza las funciones de un tutor, el individuo o institución que está bajo su cuidado o guía se encuentra bajo su tutelaje (o tutoría)
(Verdad y Vida).-
Inmediatamente después de ser extraídos de Venezuela Nicolás Maduro y Cilia Flores, el pasado 3 de enero, por parte del gobierno norteamericano, el presidente Donald Trump indicó un plan de acción de tres etapas que terminaría con la transición hacia la democracia y celebraría una nueva elección presidencial.
Trump señaló que el gobierno que él lidera iniciaba un “tutelaje” sobre el sistema político y económico que viene manejando a Venezuela desde hace más de 26 años. Todo lo indicado por Norteamérica ya está en pleno desarrollo; sin embargo, es necesario profundizar en el significado espiritual de tal “tutelaje”.
Para empezar, la palabra “tutelaje” está directamente vinculada con la palabra “tutor”, ya que ambas comparten la misma raíz etimológica en el latín y describen la misma acción de protección o guía. Ambas palabras provienen del verbo latino tueri (o tueor), que significa “mirar”, “observar”, “proteger” o “defender”.
“Tutor” proviene de tutoris, que se traduce directamente como “protector” o “guardián”. Mientras que “tutela”, es el sustantivo que designa la autoridad o responsabilidad de proteger a alguien.
“Tutelaje”, que es la palabra que nos ocupa, está formada en español al añadir el sufijo aje (acción o conjunto) a la raíz de tutelar. Significa textualmente “la acción de ejercer la tutela o ser el tutor de alguien”; en este caso del Estado venezolano.
En la práctica, cuando una persona, institución o gobierno realiza las funciones de un tutor, el individuo o institución que está bajo su cuidado o guía se encuentra bajo su tutelaje (o tutoría).
En el griego koiné en el que se escribió el Nuevo Testamento, “tutores” viene de la palabra ἐπίτροπος —epítropos (Strong #2012), que significa: comisionado, administrador doméstico, guardián —intendente, mayordomo, tutor. Proveniente de ἐπιτροπή —epitropé (Strong #2011), que significa permiso, (por implicación) poder pleno: —comisión.
Esta palabra proviene de la raíz ἐπιτροπή —epitropé (Strong #2010); que implica un permiso o poder pleno que se le da a alguien a manera de comisión.
Aunque el verbo latino tueor no proviene de la palabra griega epítropos, ambos términos comparten un significado muy similar en el ámbito de la protección y la tutoría. El origen de epítropos (griego) se forma a partir del prefijo epí (sobre / por encima de) y el verbo trépō (girar / dirigir). Literalmente significa “aquel a quien se le gira o se le encarga una dirección”, lo que deriva en administrador, tutor o guardián.
El cargo griego de un epítropos (el encargado de cuidar a un menor o administrar bienes) se tradujo al latín utilizando la palabra “tutor” (derivada de tueor). Es decir, son palabras “hermanas” por su función social y legal, aunque no tienen ningún parentesco etimológico directo.
Todo este necesario recorrido etimológico de “tutelaje” es necesario para entender que este permiso para ejercer poder pleno no se lo puede auto-dar el gobierno norteamericano sobre Venezuela; sino que quien está al frente del Estado venezolano, sea de manera legítima o ilegítima, cede su autoridad al “tutor” para ejercer el citado “tutelaje”.
El apóstol Pablo escribe: “Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores (epítropos) y curadores hasta el tiempo señalado por el padre” (Gálatas 4:1-2. RVR60).
La versión RVC traduce: “está bajo tutores y guardianes hasta el tiempo señalado por el padre”. Y la versión NVI traduce: “está bajo el cuidado de tutores y administradores hasta la fecha fijada por su padre”.
La otra palabra que aparecer en conjunto con la de “tutores” es la palabra “curadores”; que viene del griego οἰκονόμος —oikonómos (Strong #3623), que significa distribuidor de la casa (administrador), o supervisor; por extensión: agente fiscal: —tesorero, administrador, curador, mayordomo. De ella nos vienen las palabras ecónomo y economía.
Lo que el apóstol da a entender es que, aunque el niño sea el heredero y, finalmente, el dueño de todo, está imposibilitado de administrar la hacienda de su padre por causa de la inmadurez inherente a su corta edad; debido a eso en nada se diferencia de un esclavo (siervo o empleado). Por esta razón, se le asigna un “tutor” para que aplique un “tutelaje” autorizado por su padre hasta que alcanza la madurez e independencia.
Aplicando la analogía, quienes “manejan” el Estado venezolano han demostrado la incapacidad de un niño (aunque no en su esencia e inocencia) para administrar el país, es así como el Padre celestial autorizó a la administración Trump a ejercer el “tutelaje”, que el “niño” (el sistema socialista incapaz de manejar al país) ha aceptado, y no de buena gana, sino por la fuerza, se sometió al “tutelaje de EE.UU.”.
Es menester resaltar, que todo lo que nos sucede ha sido predicho por el propio Dios desde hace más de 40 años atrás a través de diversos profetas de renombre; lo cual significa que estamos bajo la perfecta voluntad del Señor y nada sucede por casualidad. Finalmente es el propio Dios quien le permite a la administración Trump ejercer el “tutelaje” sobre Venezuela a causa del Estado fallido en el que nos encontramos.
Quienes somos “herederos” de los recursos y riquezas de Venezuela, sólo podemos observar, por ahora, a los tutores y tutelados desde la barrera. Pero si tal “tutelaje” se prolonga sin ofrecer bienestar a la población, podría ser que en poco tiempo al pueblo se le acabe la paciencia y salte la barrera desde donde observa y decida intervenir violentamente tal “tutelaje” impuesto, por un lado, y aceptado a regañadientes por el otro. Que también sería la voluntad de Dios.◄


