Asegúrate de que tu ofrenda sea agradable delante de Dios, haz como Abel, da algo de lo mejor que tienes. Dios te abrirá de su buen tesoro
“Maldito el que engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete, y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy Gran Rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones” (Malaquías 1:14).
En el mundo latino, confundimos la ofrenda con una limosna, de hecho, así se le llama en la iglesia católica, de la cual casi todos procedemos. Se echa en el plato algún sencillo, y es como que estamos siendo generosos con Dios, dándole algo que Él necesita. Esa mentalidad muchos la han traído a la actualidad, han cambiado de iglesia, pero no su manera de pensar, siguen sin conocer a Dios.
El tema de la ofrenda es algo delicado, porque no solamente puede ser no aceptada por Dios, sino que puede ofender al Señor. Una ofrenda que trae mucha edificación es la de Abel, dice así: “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella” (Hebreos 11:4). Caín ofreció a Dios una ofrenda de lo que tenía, dice así: “Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová” (Génesis 4:3). Pero Abel no trajo a Dios, algo bueno de ofrenda, sino lo mejor que tenía, para honrar a Dios, dice así: “Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” (Génesis 4:4).
Nuestro texto inicial nos dice que tenemos que dar lo mejor para Dios, porque es maldición tener cosas buenas y traer de lo que sobra para Dios. Es como cuando se piden donaciones y muchos traen ropa usada, sin lavar, muchas veces ni siquiera están en buenas condiciones. Cuando damos algo al prójimo, se lo estamos dando a Dios directamente, “por cuánto lo hiciste a uno de estos pequeñitos a mi lo hiciste”.
Asegúrate de que tu ofrenda sea agradable delante de Dios, haz como Abel, da algo de lo mejor que tienes. Dios te abrirá de su buen tesoro.
¡Dios te bendiga!!!



