
El veterano de la misión Apollo 16 sostiene que estos fenómenos deben examinarse con discernimiento espiritual y no convertirse en una fuente de fascinación que desplace la verdad bíblica
(Agencias – Verdad y Vida).-
Charlie Duke, uno de los hombres que caminaron sobre la Luna, lanzó una advertencia sobre el interés creciente por los supuestos visitantes extraterrestres. El ex astronauta considera que detrás de ciertos fenómenos relacionados con los ovnis podría existir un peligro espiritual capaz de desviar a las personas de Dios.
Durante una entrevista con Billy Hallowell, de CBN News, Duke expresó sin rodeos su convicción: «Son demoníacos». El veterano de la misión Apollo 16 sostiene que estos fenómenos deben examinarse con discernimiento espiritual y no convertirse en una fuente de fascinación que desplace la verdad bíblica.
Su postura no surgió de una experiencia personal con seres extraterrestres. Duke explicó que comenzó a orar sobre el tema y a compartir públicamente sus preocupaciones, aunque en algunas ocasiones sus declaraciones provocaron burlas entre quienes lo escuchaban.
En busca de confirmación, el astronauta pidió a Dios una señal concreta: quería que un amigo empresario, que normalmente no hablaba de ovnis, sacara el tema durante el desayuno del día siguiente. Según su testimonio, el hombre lo llamó precisamente para conversar sobre ese asunto.
Duke interpretó aquella conversación como una respuesta a su oración. Relacionó su convicción con 2ª Corintios 11:14, pasaje que advierte que Satanás puede disfrazarse como ángel de luz, y sostuvo que el engaño espiritual puede presentarse de formas que despierten curiosidad y parezcan inofensivas.
Sin embargo, el astronauta aclaró que nunca tuvo un encuentro personal con un ovni durante su carrera ni durante su viaje lunar. Recordó haber observado destellos y líneas luminosas, pero explicó que los experimentos realizados ayudaron a relacionar aquellas experiencias con partículas cósmicas que estimulaban la retina.
La transformación más importante de su vida, según relató, ocurrió después de su misión espacial. Aunque se identificaba como cristiano, reconoció que todavía no había entregado plenamente su vida a Jesucristo. Su cambio llegó en 1976 o 1977, después de participar en un estudio bíblico dedicado a examinar la presencia de Jesús a través de las Escrituras.
Al recordar aquella etapa, Duke resumió su condición espiritual anterior con estas palabras: «Jesús estaba en mi mente, pero no en mi corazón». Después de estudiar la Biblia, afirmó que llegó a reconocer a Cristo como el Salvador, quien murió en la cruz y resucitó, una convicción que cambió sus prioridades.
Su testimonio también revela cómo cambió su manera de medir el éxito. Haber llegado a la Luna le aseguró un lugar en la historia, pero el astronauta considera que ese logro tiene menos valor que su relación con Cristo. Para él, la verdadera importancia está en caminar con Jesús, no solamente en ser recordado por los demás.
La advertencia de Duke invita a examinar aquello que ocupa nuestra atención y a no confundir lo extraordinario con lo verdadero. 1ª Juan 4:1 exhorta a probar los espíritus para discernir si proceden de Dios. La curiosidad nunca debe sustituir la fidelidad a las Escrituras ni desplazar el lugar que Jesucristo ocupa en nuestras vidas.◄
Video de la entrevista con Charlie Duke (en inglés)


