Home Blogs Orar me cambia Fracasamos cuando abandonamos el altar

Fracasamos cuando abandonamos el altar

0
No puede haber santidad en un cristiano que carezca de vida de oración. Si usted no ora es un candidato que está listo para la derrota / AI_Pinterest

Los fracasos espirituales no ocurren por falta de conocimiento de la Palabra de Dios, sino por carencia de la fortaleza que se produce en la devoción del altar

Dios libera su energía a través de la oración. Satanás le hace la guerra ferozmente porque no tiene defensa contra ella, y hará todo lo que pueda para sacarnos del altar. No le preocupan nuestros rezos distraídos ni esas oracioncitas que solemos hacer para salir del paso y calmar la conciencia religiosa; pero atacará siempre que decidamos pasar tiempo ante el Señor, porque sabe que así es como nos acercamos a la fuente de todo poder. Cuando oras te metes en el mundo de Dios y Él desarrolla la paciencia y el carácter necesarios para percibir la diferencia entre su tiempo y el nuestro, el kairos y el cronos, que con frecuencia no coinciden.
Los fracasos espirituales no ocurren por falta de conocimiento de la Palabra de Dios, sino por carencia de la fortaleza que se produce en la devoción del altar. Los creyentes que cometen pecados mantienen intacta su estructura teológica. Ganaremos todas nuestras batallas en oración. No puede haber santidad en un cristiano que carezca de vida de oración. Si usted no ora es un candidato que está listo para la derrota. La orden divina es: “orad sin cesar” (1ª Tesalonicenses 5:17). Cuando oramos, las fuerzas espirituales enemigas reaccionan porque sienten que estamos invadiendo su reino, ¡lo cual es absolutamente cierto!

Previous articleAntes de que el sol se ponga
Next articleNecesidad o saciedad
Néstor Alejandro Blanco
Pastor, teólogo, docente, locutor, escritor, autor de los libros Una Cita en el Altar, Lluvia Sobre la Hierba y Radiografías del Alma, además de numerosas publicaciones para la prensa cristiana, así como de material de crecimiento espiritual para la iglesia. Nacido en Caracas, Venezuela, actualmente reside en Santo Domingo, República Dominicana. Está casado con Rafaela Flores y es padre de dos hijos, Néstor Rafael y Néstor Alejandro.

NO COMMENTS

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Salir de la versión móvil