
Los fracasos espirituales no ocurren por falta de conocimiento de la Palabra de Dios, sino por carencia de la fortaleza que se produce en la devoción del altar
Dios libera su energía a través de la oración. Satanás le hace la guerra ferozmente porque no tiene defensa contra ella, y hará todo lo que pueda para sacarnos del altar. No le preocupan nuestros rezos distraídos ni esas oracioncitas que solemos hacer para salir del paso y calmar la conciencia religiosa; pero atacará siempre que decidamos pasar tiempo ante el Señor, porque sabe que así es como nos acercamos a la fuente de todo poder. Cuando oras te metes en el mundo de Dios y Él desarrolla la paciencia y el carácter necesarios para percibir la diferencia entre su tiempo y el nuestro, el kairos y el cronos, que con frecuencia no coinciden.
Los fracasos espirituales no ocurren por falta de conocimiento de la Palabra de Dios, sino por carencia de la fortaleza que se produce en la devoción del altar. Los creyentes que cometen pecados mantienen intacta su estructura teológica. Ganaremos todas nuestras batallas en oración. No puede haber santidad en un cristiano que carezca de vida de oración. Si usted no ora es un candidato que está listo para la derrota. La orden divina es: “orad sin cesar” (1ª Tesalonicenses 5:17). Cuando oramos, las fuerzas espirituales enemigas reaccionan porque sienten que estamos invadiendo su reino, ¡lo cual es absolutamente cierto!


