
“Nuestro departamento, por así decirlo, se está vistiendo con toda la armadura de Dios. Porque si bien libramos una guerra física, todos sabemos que la verdadera batalla es espiritual”, señaló Hegseth
(James Lewis – Premier Christian News).-
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, continúa sus esfuerzos por impulsar el papel de la fe en la vida militar, con la creación de la Oficina de Asuntos Religiosos.
Según declaró el miércoles, esto proporcionará a los capellanes militares una “línea directa” con Hegseth para promover las necesidades espirituales de los soldados sin “diluciones burocráticas”.
Durante su discurso sobre el “Estado de las Fuerzas Armadas” en la Base del Cuerpo de Marines de Quántico, el jefe del Pentágono dijo que existía un “deber sagrado [de brindar] apoyo religioso de primera clase dondequiera que enviemos a nuestros guerreros”, porque el 95% de las tropas “reconocen a un Dios Todopoderoso”.
“Durante demasiado tiempo… Fue algo secundario. La corrección política y el humanismo secular tuvieron voz, pero los capellanes no. Se recortaron los presupuestos, se ignoraron las necesidades de recursos y personal, y las capillas de las bases se desmoronaron. Las decisiones sobre fe y religión las tomaban oportunistas laicos en sus cubículos y abogados que se afanaban en trámites burocráticos”.
Al hablar de los sacrificios que hacen las tropas, Hegseth afirmó que la “pérdida de la comunidad religiosa” a menudo se pasa por alto: “Para las personas de fe, esa comunidad no es sólo algo deseable. Es una extensión de su familia, su fundamento moral, su responsabilidad personal o espiritual, la base misma de su ética guerrera”.
Hegseth recurrió a la imaginería cristiana para justificar la acción militar, como ya lo había hecho en discursos anteriores, lo que le valió tanto elogios como críticas.
Inspirándose en Isaías 6:8, dijo: “Señor, aquí estoy. Envíame. Envíame a luchar contra los casacas rojas. Envíame a luchar contra los comunistas. Envíame a luchar contra los islamistas”.
Dijo que el ejército estadounidense continúa “apelando al cielo”, como lo ha hecho desde su creación bajo el mandato de George Washington en 1775.
Citando Efesios 6, Hegseth añadió: “Nuestro departamento, por así decirlo, se está vistiendo con toda la armadura de Dios. Porque si bien libramos una guerra física, todos sabemos que la verdadera batalla es espiritual”.
Matthew D. Taylor, teólogo cristiano del Centro de Fe y Justicia de la Universidad de Georgetown, afirmó el X que estos llamamientos “representan una peligrosa y antidemocrática fusión entre el servicio militar y la religión”, ya que se supone que las fuerzas armadas deben representar y defender a todas las personas.
El reverendo Paul Brandeis Raushenbush, presidente de la Alianza Interreligiosa, acusó a Hegseth de utilizar al ejército como una “herramienta para promover una visión violenta y cruzada del mundo”. Añadió que le preocupaba que el nuevo departamento “continuara tergiversando la doctrina cristiana para hacer propaganda a favor de guerras impopulares”.
La Arquidiócesis Católica para los Servicios Militares declaró a EWTN que “agradece” el anuncio de una nueva oficina, con la esperanza de que “mejore y fortalezca el apoyo ofrecido a los hombres, mujeres y sus familias que sirven en las fuerzas armadas, y al cuerpo de capellanes que se esfuerza por acompañar a nuestros soldados, marineros y aviadores en todas las ramas del servicio”.
En un memorando enviado por Hegseth, se ordena a los funcionarios coordinar la investigación sobre la “inteligencia, la preparación y la resiliencia espiritual” de las fuerzas armadas. Asimismo, se solicitan informes sobre los asuntos religiosos del departamento que carecen de financiación o reciben financiación insuficiente, incluyendo la educación en el hogar basada en la fe para familias militares y el costo de las instalaciones religiosas.
El secretario de Defensa ha dirigido servicios religiosos en el Pentágono para las tropas estadounidenses en la guerra contra Irán. En abril, comparó el rescate de un aviador derribado con la resurrección de Jesús. Algunos capellanes militares alegaron en julio que la interpretación personal del cristianismo de Hegseth se había convertido en un requisito para progresar.


