Sabemos que este mundo es una fantasía, donde predomina el mal y que pronto la justicia del Señor cambiará todas las cosas para la Gloria de Dios
“En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:2).
Este mundo suele ser duro y muchas veces despiadado, no es posible vivirlo sin que haya esperanzas y sueños que alcanzar. Es la razón por la cual necesitamos, fiestas y celebraciones, para abstraernos de nuestra dura realidad. También las metas y las esperanzas, nos dan fuerzas para seguir dentro de la lucha, del día a día. El asunto está en que, cuando alcanzamos un sueño o una meta, no alcanzamos el bienestar o la felicidad que pensábamos tendríamos.
Cuenta la historia que Alejandro Magno, después de conquistar todo el mundo conocido, se puso a llorar deprimido, porque no había más nada que conquistar. Las metas y los propósitos nos mantienen vivos, el gran problema de la mayoría, es que sus metas y esperanzas, están en esta tierra, que cada día está peor, y que no mejorará. Pero Cristo es una esperanza real, y los que siguen sus pisadas pueden pasar el fuego o por cualquier dificultad y salir victoriosos, porque sus metas no son de este mundo. Sabemos que este mundo es una fantasía, donde predomina el mal y que pronto la justicia del Señor cambiará todas las cosas para la Gloria de Dios.
La Biblia dice, que todo lo que se ve es pasajero y transitorio, pero lo que no vemos es eterno. Hay un pueblo que su esperanza está en lo eterno, que es la salvación a través de Jesucristo, de los terribles juicios que sobre esta tierra vendrán. La tierra está de parto, viene un nuevo orden mundial, que comenzará con el regreso y reinado de Jesucristo. No todos los que creen en Cristo entrarán en ese reino, sino los que hacen su voluntad, porque el diablo y los demonios también creen que Dios existe, pero no hacen su voluntad. Cabe preguntarnos ¿Dónde está puesta nuestra esperanza? ¿Dónde están nuestras metas?
¡Dios te bendiga!!!



