La Santa Cena es un canal sobrenatural para que Su salud y plenitud fluyan a nuestros cuerpos
Permítanme explicarles por qué creo que la Santa Comunión es más poderosa que cualquier medicina, procedimiento médico, antibiótico o quimioterapia para sanar nuestro cuerpo.
Permítanme explicarles por qué creo que la Santa Comunión es la proverbial “fuente de la juventud” que la humanidad ha buscado durante generaciones, y por qué creo que cada vez que participamos de ella, rejuvenecemos como el águila (Salmo 103:5).
La Tierra ha estado bajo juicio divino desde que Adán pecó. El envejecimiento, la enfermedad y la muerte son parte de esta sentencia divina.
La realidad es que vivimos en un mundo caído y estos efectos de la sentencia divina están ocurriendo en nuestros cuerpos mortales. Pero Dios nunca tuvo la intención de que sus hijos sufrieran nada de esto.
Por eso envió a su Hijo a cargar con nuestros pecados y enfermedades en la cruz. Por eso proveyó la Santa Cena como una forma de escapar del juicio divino que está sobre este mundo, para contrarrestar sus efectos.
La Santa Cena es un canal sobrenatural para que Su salud y plenitud fluyan a nuestros cuerpos. Mientras el mundo se debilita y enferma, creo que nos fortalecemos y nos sentimos más sanos cada vez que participamos de la Santa Cena por fe.
La iglesia primitiva comprendió claramente el poder de la Santa Cena. Por eso la Biblia nos dice que partían el pan «de casa en casa» (Hechos 2:46).
Cuando se reunieron el domingo, el motivo principal no fue escuchar predicación ni enseñanza: Los discípulos se reunieron para partir el pan (Hechos 20:7). Aunque el apóstol Pablo fue el orador invitado ese fin de semana, el motivo principal de su reunión fue partir el pan.
Si la gente de hoy supiera la magnitud del poder que contiene la Santa Cena, sería como la iglesia primitiva, participando de ella con la mayor frecuencia posible y recibiendo todos sus beneficios.
¡Nos han robado!
¡Es hora de despertar!
Con amor.
Capp. Jonathan Ruiz
Pastor y capellán



