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Líderes comunes y corrientes

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Dios mismo prometió para tu vida que hasta el último día de permanencia en esta tierra Él mismo se va a encargar de cumplir su propósito en ti / Imagen generada por IA_Freepik

Dios eligió hombres y mujeres comunes. No destacaban por habilidades visibles ni por credenciales impresionantes

La historia humana ofrece innumerables ejemplos de líderes que ejercieron su influencia desde una fuente equivocada. Cada vez que se reflexiona sobre un liderazgo dañino, aparecen nombres de figuras históricas que utilizaron su capacidad de influir para provocar destrucción, opresión y pérdida. Esta realidad confirma una verdad ineludible: el liderazgo, en sí mismo, es una facultad poderosa que necesita estar correctamente alineada con su propósito original para producir vida y no daño.
Por esta razón, resulta esencial comprender que toda persona, por el solo hecho de haber nacido, posee una capacidad inherente para liderar. El primer paso consiste en creerlo. Cuando se asume que el liderazgo pertenece únicamente a individuos extraordinarios o a quienes exhiben talentos sobresalientes, se instala una percepción distorsionada que termina alimentando la frustración y la pasividad. Sin embargo, al observar con atención los relatos bíblicos, se hace evidente un patrón distinto: Dios eligió hombres y mujeres comunes. No destacaban por habilidades visibles ni por credenciales impresionantes, pero poseían algo fundamental: un carácter moldeable, un corazón dispuesto y un espíritu enseñable.
Renunciar a la idea de que el liderazgo es exclusivo constituye un punto de inflexión en la vida de un creyente. El apóstol Pablo en 1ª Corintios 1:27–28 deja claro quienes son elegidos por Dios para liderar «sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es» (RVR1960). Sin embargo, en 1 Samuel 16:7 el profeta deja claro porqué Dios elige a los invisibles para liderar: «Porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón» (RVR1960).
Cuando una persona cree que no ha sido llamada a influir, incurre en un error significativo. Las esperanzas de muchos que hoy viven confundidos, heridos o desorientados pueden estar directamente conectadas con aquello que Dios ha depositado en el interior de quienes actualmente se están formando.

Líder: Dios une propósitos, entrelaza destinos y, para llevarlos a cabo, levanta líderes que conectan a las personas a través de la influencia guiada por el servicio.

Juan Carlos Calderón
Presidente Escuela de Liderazgo de Alto Impacto (ELAI)
@jccalderonn

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