
Jesucristo es tu todo. Nunca te afanes. Bajo la maldición del afán no saldrás adelante, pero descansando en Dios, sí
CÓDIGO 7. EL PODER DEL REPOSO
En reposo fluirás mejor como ganador. Uno de los grandes caminos para el triunfo es vivir descansados en Dios, ese es uno de los secretos más poderosos del cristianismo.
Hay cosas que no dependen de lo que tú hagas, sino de lo que la mano omnipotente haga a tu favor.
Por lo tanto, descansa en Dios. Descansar en las áreas familiares, ministeriales y financieras.
Tú necesitas ver la vida diferente. Tienes que entender que eres hijo(a) de Dios. El Creador tiene tu vida bajo control.
Ninguno por más que se afane podrá a añadir a su estatura un codo
Esto lo que quiere decir que nosotros tenemos que aprender a confiar plenamente en Dios. Hogar, hijos, ministerios, etc. Así que no te desesperes, porque todo está controlado por Dios. Amén.
Tu trabajo es oír a Dios y obedecerle, cumple con Dios y nunca permitas que el enemigo por nada te robe la revelación. A ti nunca te convendrá afanarte. Descansa en Dios, Jesucristo es tu reposo.
Él es tu abogado, tu médico, tu financista, tu guía, tu defensa y tu ayudador. Jesucristo es tu todo. Nunca te afanes. Bajo la maldición del afán no saldrás adelante, pero descansando en Dios, sí.
Descansa en Dios. No eres perdedor, estás predestinado para ganar. Por eso, descansa en Dios.
CÓDIGO 8. EL ESPÍRITU DE CONQUISTA: LA LECCIÓN DE CALEB
Tienes el ADN de conquista. Hay algo más que Dios puso en ti, y es el código de vencedor para tomar el territorio y las bendiciones que Dios tiene preparadas. Uno de los ejemplos de esto es Caleb, quien después de 45 años de servir con determinación, sólo una palabra lo sostuvo; y a los 85 años le pidió a Josué que le entregara su territorio, porque él quería conquistar ahora para su descendencia.
El ADN de la palabra profética que Moisés le había dicho en el desierto, nunca se apartó de él. Pasaron cuarenta y cinco años, pero nunca la olvidó. Moisés le había dicho: que la tierra que había pisado, el Eterno se la daría. Él se mantuvo creyendo que todo lo que Dios le había dicho se cumpliría.
Uno de los principios más poderoso del mundo es la predestinación para la conquista. Tú y yo no somos perdedores. Nacimos para la conquista. Dios te entrega carros, posiciones, discípulos, tierras y todo tipo de propiedades.
Por nada del mundo cuestiones tu vida, ni por asuntos de edad, ni por sexo, ni por las cosas que no has logrado en tu pasado. Definitivamente, tú tienes el ADN de la conquista. El manto de Dios está sobre ti y tú has sido predestinado para ganar.
Caleb no se dejó engañar por la maldición del pensamiento negativo de la pérdida. El hecho de que un hombre de su edad (con 85 años) reclame una vasta extensión de tierra para conquistar es un desafiante ejemplo histórico para todos nosotros hoy en día.
Cada día me doy cuenta de que la maldición de la pérdida comienza en el pensamiento. Si piensas y crees que perderás, así será; pero si derrotas el pensamiento negativo y conformista, y si derrotas las limitaciones y condiciones de tu cuerpo físico, de la edad, o de cualquier argumento y le crees total y definitivamente a Dios, entonces verás la mano de Dios sobre tu vida.
Tú no partirás de esta tierra sin ver lo que Dios ha dicho de ti, que tienes el espíritu de la conquista.
La lección de Caleb es algo extraordinario, es necesario que te apropies del espíritu de conquista. No te dejes amedrentar por la edad, mientras estés en esta tierra y vivas, tú puedes. Hoy tú puedes conquistar, reclama tu posesión. Reclama tierra, finanzas y multitudes. Tú estás predestinado para ganar.
CÓDIGO 9. LA DEPENDENCIA PLENA DEL ESPÍRITU SANTO
Viviendo en profunda comunión con el Espíritu Santo
Otro de los secretos más poderoso del mundo es entender el poder de vivir en la dulce y extraordinaria comunión con el Espíritu Santo. Él es el mejor aliado.
Fíate de todo tu corazón en el Espíritu Santo y no te apoyes en tu propia prudencia
Todos los días del mundo somos tentados a hacer nuestra propia voluntad. Cada día me doy cuenta que cuando uno vive razonando, comete miles de errores. El mejor camino es depender del Espíritu.
El Espíritu Santo quiere ayudar, quiere darte guía; te conviene estar compenetrado con Él. En Él hay vida, hay paz. En el tiempo pasado se le quiso colocar lejos, y no es bueno porque Él es real. Él es el Consolador, es tu abogado, tu mejor consejero, es la sabiduría, es la revelación. Él es la mejor guía de tus pasos, Él sabe cómo hacer y qué hacer en cada situación. Déjate dirigir por el Espíritu Santo, así te protegerá y te ahorrarás muchos errores; esos que diariamente se comenten cuando no nos dejamos dirigir por Él.
Humíllate a Dios, obedece la voz del Espíritu
Alguien le preguntó a una persona muy exitosa sobre cuál era la clave de su ministerio; y este le dijo: Escucha al Espíritu Santo y obedécele.
Hay muchas cosas que parecen lógicas, pero Él te va a guiar y te evitarás muchos problemas. Nadie te garantiza el triunfo, sólo el Espíritu Santo, en su dulce comunión. Habla con Él, adóralo, respétalo, nunca te olvides que está contigo para guiarte a toda verdad y a toda justicia.
Tú, en la dulce comunión con el Espíritu Santo, siempre experimentarás triunfos, porque sólo con el Espíritu Santo ganarás.
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Predestinados para ganar”. Semana 3/Día 4.


