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Me ha escondido bajo la sombra de Su mano

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Si acudimos a Él, podemos estar seguros de que siempre nos guardará, nos protegerá / Imagen generada por IA

Tenemos tantas promesas de la protección y del amor de Dios. Sólo tenemos que pedirle que sea parte de nuestra vida

Isaías 49:2 (NTV): “Hizo que mis palabras de juicio fueran tan filosas como una espada. Me ha escondido bajo la sombra de su mano. Soy como una flecha afilada en su aljaba”.
Como hijo de Dios gozo de esta bendición y privilegio. Del cuidado extremo y de la protección que mi Padre celestial que está en los cielos me da.
Se que Él me guarda cada día de todo peligro. Y ay de aquellos que se metan con uno de sus pequeños.
Amados, tan sencillo como esto: Si usted tiene un hijo, y yo me meto con él o le hago algún daño, no se lo estoy haciendo a él nada más, sino que me estoy metiendo directamente con usted, y como padre va a reaccionar y defender lo que es suyo, su hijo.
Así mismo es Dios.
Si usted se mete con un hijo de Dios, se está metiendo con el mismo Dios, que es nuestro Padre celestial.
¡Así que tenga mucho cuidado!
Esta protección y cuidado definitivamente tenemos que señalarla de extraordinaria y magnífica. Y jamás tendremos temor de nada, porque estamos guardados por el Omnipotente y Todopoderoso Dios quien nos ama tanto que nos da seguridad y protección de todo.
Muchos buscan todo tipo de protección y cuidado, ponen cerco eléctrico en sus casas, contratan empresas de seguridad, ponen cámaras y hasta llegan a portar armas de fuego. Y aun con todo eso no sienten protección y paz en sus vidas.
A los hijos de Dios nos da mucha paz saber que estamos protegidos por Él, que somos amados y que Dios sabe todo lo que necesitamos. Incluso antes que lo pidamos. Dios nos conoce mejor que nosotros mismos y aun así nos ama como nadie. Eso es asombroso, es maravilloso y Él es generoso por demás.
Tenemos tantas promesas de la protección y del amor de Dios. Sólo tenemos que pedirle que sea parte de nuestra vida. Cada día debemos invitarlo a que nos acompañe en nuestro día, nos proteja, dirija y corrija. Eso es tener una relación con Él.
Cuando  el Sol está demasiado fuerte, buscamos un lugar sombreado. Cuando hay lluvia, acudimos a un lugar techado. Y cuando vivimos, necesitamos la sombra protectora de nuestro amado Dios para cubrirnos de todo peligro. Si acudimos a Él, podemos estar seguros de que siempre nos guardará, nos protegerá. Y eso es magnífico.
Que tengas un excelente y bendecido día.

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