Tal vez no veamos en muchos casos qué pasó con esa palabra sembrada en el corazón de ese amigo, familiar o ser querido; pero Dios a su tiempo dará los resultados
Isaías 55:11, “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”.
En muchas oportunidades nos hemos desanimado porque predicamos la palabra a familiares, amigos, vecinos y a personas muy cercanas y queridas por nosotros y vemos tal indiferencia en ellos hacia el evangelio que nos quita todo deseo de continuar predicándoles.
Pero nuestro deber es seguir haciéndolo con hechos o con palabras porque ella hará el efecto por la cual Dios la ha enviado, no volverá vacía.
No nos demos por vencidos corramos la milla extra; aunque no veamos nada ocurrir. Dios está obrando en aquellos corazones que el tiene escogidos.
En el siguiente testimonio cuenta la Sra. Lisa M. Samra lo siguiente: “Walk On (Extra) es la interesante autobiografía de Ben Malcolmson, un estudiante casi sin experiencia en fútbol americano, que se convirtió en un «extra» —un jugador no convocado— del equipo campeón del Rose Bowl en 2007. Como periodista de la universidad, decidió escribir un relato en primera persona del extenuante proceso de prueba. No podía creer cuando ganó un codiciado puesto en el equipo.
Ya en el equipo, la fe de Ben lo impulsó a descubrir el propósito de Dios en esa inesperada oportunidad, pero la indiferencia de sus compañeros de equipo al tema de la fe lo desanimó. Mientras oraba por dirección, leyó un poderoso recordatorio en Isaías, donde Dios dice: «mi palabra […] hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié» (Isaías 55:11). Esas palabras lo inspiraron a regalarle una Biblia a cada jugador. De nuevo, lo rechazaron. Pero, años después, se enteró de que un jugador la había leído, y que poco antes de morir trágicamente, había manifestado su relación con Dios, la cual había descubierto en aquellas páginas”.
Tal vez no veamos en muchos casos qué pasó con esa palabra sembrada en el corazón de ese amigo, familiar o ser querido. Pero Dios a su tiempo dará los resultados. Ya que no es en vano el trabajo en el Señor.
Y sí, es probable que a muchos les hayamos predicado de Jesús: a amigos o familiares que mostraron indiferencia y rechazo. Pero, aunque no veamos ya los resultados, la verdad de Dios es poderosa para cumplir su propósito cuando Dios quiera.
Por eso no dejo de escribir estas reflexiones, porque sé que Dios está obrando en cada corazón del que la lee. Y eso es mi gozo en el Señor, que Él hará a su tiempo.
No desmayemos y sigamos peleando la buena batalla de la fe.
Que tengas un hermoso y bendecido día.



