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Nos movemos entre dos reinos

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Nos movemos pendularmente entre dos reinos, y uno de ellos está contaminado: es el reino de Satanás. Debemos saber que ese es un reino diseñado para destruirnos eternamente. Si decidimos ser santos y vivimos en consecuencia, ¡no hay poder que pueda vencernos!  El único daño espiritual que Satanás logra hacernos es aquel que nosotros le permitimos. Estemos claros, nadie puede obligarnos a pecar. La santidad produce reacción rápida contra la tentación. Nadie se hace santo de repente.
Algunas pautas para mejorar su nivel de santidad:

  • Establezca quién tiene el control de su vida.
  • ¡Conózcase! … Hable con Dios acerca de sus debilidades.
  • Jamás racionalice su culpa.
  • Reconozca su problema y llámelo por su nombre.
  • No busque resultados rápidos y fáciles. Sea perseverante.
  • Cuídese de los patrones persistentes de pecado.
  • Procure siempre relaciones transparentes con las personas.
  • Busque mecanismos de evaluación y cobertura y rinda cuentas.
  • Cuide la puerta de entrada de su mente.
  • ¿Cuánto tiempo de TV, videos, cine se permite?
  • ¿Hace uso explícito de literatura sexual?
  • ¿Tiene usted el control en el uso de la Internet?
  • ¿Mantiene usted relaciones peligrosas con personas problemáticas?
  • Asuma posiciones de compromiso como Daniel y José
  • Confiese todo pecado conocido y pida iluminación por dudosos.
  • No trabaje tanto para la obra de Dios que no tenga tiempo para usted.
  • Comience siempre su día en oración y lectura devocional.
  • Jamás olvide que sin oración no puede haber santidad. Vivir sin orar es vivir sin Dios.
  • Si pecó, confiéselo y repare los daños de su pecado.
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Néstor Alejandro Blanco
Pastor, teólogo, docente, locutor, escritor, autor de los libros Una Cita en el Altar, Lluvia Sobre la Hierba y Radiografías del Alma, además de numerosas publicaciones para la prensa cristiana, así como de material de crecimiento espiritual para la iglesia. Nacido en Caracas, Venezuela, actualmente reside en Santo Domingo, República Dominicana. Está casado con Rafaela Flores y es padre de dos hijos, Néstor Rafael y Néstor Alejandro.

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