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Pastor Richard Hernández: “Pase lo que pase, nada nos podrá separar del amor de Dios”

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Richard Hernández y Catherine Sánchez de Hernández, pastores de la iglesia Encuentro con Dios Vargas / Captura del video de la Fundación Aliento de Vida

“Quiero agradecerle a Dios, no sólo porque nos haya mantenido con vida, sino porque realmente hemos visto su mano que nos sigue sosteniendo”, indicó el pastor Hernández

(Verdad y Vida).-

En el marco del programa “Adopta un pastor”, adelantado por la Fundación Aliento de Vida, quien compartió con nosotros un video testimonial con Richard Hernández, pastor de la iglesia Encuentro con Dios Vargas, quien relata cómo la fe los mantiene en pie tras la destrucción de su templo y la dolorosa pérdida de miembros de su comunidad de fe durante los terremotos del pasado 24 de junio.
Al iniciar el diálogo sobre su trayectoria e historia de vida en la zona, el pastor Richard se presenta acompañado de su esposa, Catherine Sánchez, con quien comparte no sólo el hogar, sino también el llamado ministerial. “Somos bogotanos, pero llevamos 24 años aquí, de los cuales 23 hemos estado en este estado sirviendo al Señor. Damos gracias por todos los momentos hermosos que nos ha permitido vivir acá y por los difíciles también, porque esos son los que nos han hecho madurar y crecer en la fe”, reflexiona.
Sin embargo, el panorama cambió drásticamente a mediados del año cuando una catástrofe impactó de lleno a la comunidad. Al abordar la magnitud de lo sucedido el 24 de junio, el pastor relata con profundo dolor las graves consecuencias que sufrió la congregación, expresando que “el 24 de junio no es casualidad; todo el mundo ya sabe lo que sucedió. Nuestra iglesia fue totalmente destruida. Pero no sólo fue destruida en lo físico; tuvimos una pérdida muy grande de hermanos en la fe. Según nuestros cálculos, la cifra asciende a casi 20 personas fijas y, sumando a personas que no eran constantes —que iban y venían—, la pérdida es de aproximadamente más de 35 personas”.
A pesar del dolor desgarrador y de haber quedado sin una infraestructura, la comunidad de fe buscó alternativas inmediatas para continuar reuniéndose. Respecto a la forma en que resolvieron la falta de un espacio físico, Hernández destaca la resiliencia del grupo y la ayuda recibida: “Seguimos trabajando, seguimos aquí. Después de haberlo perdido todo… porque aunque teníamos un centro de resguardo, los servicios los hacíamos en la plaza. La plaza, que estaba muy bella, quedó también destruida con el colapso de los edificios. Así fue como vinimos a dar acá. Esta es una carpa que los hermanos de Samaritan’s Purse nos donaron. Trajimos las sillas que pudimos rescatar, lo que no se perdió en el terremoto o lo que no se robaron. Ya vamos a empezar a dar el servicio aquí en esta carpa. Es muy bonita; yo digo que es la carpa más bonita de todo el estado porque es la de nosotros. Las otras pueden ser más espectaculares, pero esta es la más linda porque es la casa del Señor”.
Con este nuevo espacio disponible, la mirada ahora se enfoca en la reactivación paulatina de sus actividades comunitarias y espirituales. En relación con los proyectos inmediatos para la iglesia a partir de esta semana, el pastor detalla los siguientes pasos: “Vamos a seguir acomodándola, vamos a seguir dando los servicios los domingos y esta semana empezaremos ya a reactivar los estudios bíblicos. Queremos dar gracias a los hermanos que nos han apoyado con muchas cosas, como esta donación de alimentos para los vecinos. Le pedimos al Señor que se los multiplique”.
La labor solidaria también ha llegado hasta el ámbito personal de la familia pastoral mediante iniciativas institucionales. Al referirse a las visitas y muestras de respaldo recibidas en su hogar, Hernández manifiesta su gratitud hacia las organizaciones involucradas: “Precisamente hacemos este registro por los hermanos que muy amablemente hoy llegaron a nuestra casa a través del programa Adopta un Pastor, de la fundación Aliento de Vida. Yo soy malo para los nombres, ¡imagínense que le cambio el nombre a las ovejas, cómo no voy a hacerlo con ustedes! (risas). Quiero agradecerle a Dios, no sólo porque nos haya mantenido con vida, sino porque realmente hemos visto su mano que nos sigue sosteniendo. Nos da tranquilidad saber que pase lo que pase, ni la tribulación, la angustia, el peligro, el hambre o la desnudez nos podrán separar del amor de Dios. Gracias”.
Finalmente, al examinar la realidad habitacional que atraviesan como familia tras los sismos, el pastor explica la compleja situación que enfrentan con su vivienda, pero manteniendo una actitud de esperanza: “Aunque nuestra casa no se cayó con los terremotos, el apartamento donde estábamos nos toca entregarlo. Varios familiares de los dueños estuvieron afectados y nos pidieron desocupar. Le doy gracias a Dios que tenemos este otro lugar que hemos venido construyendo desde hace 11 años. Ahí vamos, ahí vamos. Ha sido difícil, porque sabemos lo que es la realidad en Venezuela; ser inquilino es una incertidumbre. Pero Dios nos ha provisto y ahí vamos, buscando levantar todo poco a poco. Ya sabemos que podemos, y por lo menos aquí no nos vamos a mojar”.

PROGRAMA “ADOPTA UN PASTOR”

La Fundación Aliento de Vida está encaminando un programa llamado “Adopta un Pastor”, con la finalidad de que personas, iglesias u organizaciones cristianas se comprometan a ayudar material, en acompañamiento y espiritualmente a un pastor que fue afectado por los terremotos.
¿Cómo adoptar un pastor?
1.- Comprométete a orar por él, su familia y ministerio.
2.- Ofrenda con generosidad para que pueda reconstruir lo dañado y recuperar lo perdido.
3.- Visítalos, acompáñalos y crea un vínculo de amistad genuino que perdure en el tiempo.
Si quieres apoyar económicamente:
A nombre de Richard Hernández. C.I. E-84.612-103. Tlf. +58-414-2244108. Banco Mercantil.
Zelle: Mike Montoya. mikemontoya89@outlook.com◄

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