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Es obligatorio que tú establezcas un decreto de cambio y hables con autoridad; entonces sólo así tu vida nunca jamás será igual. Tú ya has sido predestinado para ganar / Imagen generada por IA_Freepik

Cada vez encuentras algo negativo en la carrera de tu tiempo terrenal y observas que no hay frutos, bien sea en el ministerio, en las finanzas, o en las relaciones familiares necesitas desarraigarlo totalmente en el nombre de Jesús

“Y dijo Dios… Y vio Dios…”
Génesis 1

Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo

Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos,
para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar,
para edificar y para plantar.
Jeremías 1:10

Verdad profunda
Cuando operamos en el poder de la gloria superior hablamos en fe e inmediatamente se está creando lo que hablamos, así le atraemos al mundo natural.
Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo

Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos,
para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar,
para edificar y para plantar.
Jeremías 1:10

Nunca aceptes la pérdida como normal

Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.
 Marcos 11:12-14

Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo

Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos,
para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar,
para edificar y para plantar.
Jeremías 1:10

Todos los problemas tienen una raíz que es invisible a la lógica y al ojo humano. Si los quieres resolver nunca ataques las ramas.
Ve con el poder profético a la raíz y terminantemente los derrotarás.
Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo

La plataforma original de Dios para ti es fructificación
Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo

Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra.  Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero.
Génesis 1:11-13

Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo
Lo normal es que todo árbol sea fructífero y cumpla su propósito, y si no está cumpliendo su propósito te es de tropiezo.
Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo
La ley de la fructificación fue impuesta por el Eterno al principio de la creación. Necesitamos entender que todo lo que no produce conforme a su misión asignada es un tropiezo, una maldición.
Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo

Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos,
para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar,
para edificar y para plantar.
Jeremías 1:10

Jamás te acostumbres a lo que no te bendice
Recuerda que naciste para el éxito; por lo tanto, todo aquello que no es de bendición y no debe estar dentro de tu territorio, sólo te está absorbiendo fuerzas, te quita tiempo y ocupa un lugar en tu territorio que puede ser para algo verdaderamente útil y fructífero. Necesitas moverte en dimensiones de autoridad superior y de carácter profético, operando en lo sobrenatural. No puedes ser pasivo. Aprende la ley profética del nunca jamás.
Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo.

Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos,
para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar,
para edificar y para plantar.
Jeremías 1:10

En busca del éxito, la excelencia y la fructificación, observa y examina detenidamente en:

  • Qué áreas has visto que no tienes frutos
  • Qué cosas has tenido en tu vida que nunca te han traído resultados agradables
  • Qué cosas, te han traído, únicamente, amargura y dolor
  • Reconoce la improductividad y aprende a decir: Nunca Jamás

Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos,
para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar,
para edificar y para plantar.
Jeremías 1:10

Cada vez encuentras algo negativo en la carrera de tu tiempo terrenal y observas que no hay frutos, bien sea en el ministerio, en las finanzas, o en las relaciones familiares necesitas desarraigarlo totalmente. Arranca todo lo que es maldición, en el nombre de Jesús.

Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos,
para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar,
para edificar y para plantar.
Jeremías 1:10

Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo
La frase profética “Nunca jamás”, tiene una trascendencia eterna.
Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo
Cuando tú dices “Nunca jamás”, estás librándote de esa maldición y al mismo tiempo, estás liberando para siempre a tu descendencia biológica y espiritual de las maldiciones. (“tus renuevos”).
Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo
Jamás te acostumbres a la pérdida. Jesús, cuando en momentos de necesidad, teniendo hambre, encontró que la higuera no tenía fruto, de inmediato le dijo: Nunca jamás coma nadie fruto de ti.

Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos,
para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar,
para edificar y para plantar.
Jeremías 1:10

Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo.
Llegó la hora de decirle “Nunca jamás” a:

  • El fracaso familiar
  • La opresión financiera
  • La vida cansada y sufrida
  • La vida sin dar frutos de vida eterna, que son las almas del Señor
  • La pérdida de los mejores negocios
  • La caída de las mejores oportunidades
  • Las contiendas familiares
  • La pérdida de las mejores conexiones; es decir, de personas que son claves para tu carrera
  • Al tormento y la maldición de la inconstancia
  • La maldición del desánimo
  • A todo lo que te haga perder tu valioso tiempo
  • A todo lo que te provoque confusión A todo lo que sea maldición de ansiedad e inseguridad
  • A todo tipo de enfermedad y sufrimiento
  • A las enfermedades que son de líneas hereditarias

Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos,
para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar,
para edificar y para plantar.
Jeremías 1:10

Establezca un decreto de cambio total y definitivo
Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo
Te recomiendo que hagas tu lista de “Nunca jamás”, e imponte en el nombre del Señor Jesucristo, sobre todo lo que sea opresión del sistema perverso de las tinieblas. Es obligatorio que tú establezcas un decreto de cambio y hables con autoridad; entonces sólo así tu vida nunca jamás será igual. Tú ya has sido predestinado para ganar.
Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo

Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.
Jeremías 1:10

ORACIÓN PROFÉTICA 

Dios Todopoderoso sé que estoy predestinado para ganar. No obstante, durante años he vivido el sufrimiento, la angustia y el dolor. Hoy te presento mi lista de “Nunca jamás”, porque entiendo que no le puedo servir a dos señores. Al fracaso y a la victoria, Hoy me levanto en autoridad y declaro, en el nombre de Jesús, que es sobre todo nombre, que nunca jamás la pérdida, el fracaso, el dolor, ni la enfermedad dominarán mi vida, ni la de mi familia. En el nombre de Jesús, nos levantamos en la Palabra y enviamos a los abismos, todo lo infructífero que ha rodeado mi vida. En el nombre de Jesús. Amén.

Repita: Cuando lo veo y lo confieso, ya lo tengo.

Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Predestinados para ganar”. Semana 4/Día 6.

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