Lo que somos se manifiesta en lo que hacemos. Siempre el ser irá antes que el hacer. La esencia antes que la existencia
“El que camina en su rectitud teme a Jehová; Mas el de caminos pervertidos lo menosprecia” (Proverbios 14:2).
Alguien una vez preguntó: ¿somos pecadores porque pecamos o pecamos porque somos pecadores? Muy parecido al ¿qué fue primero el huevo o la gallina? Sin embargo, la respuesta siempre fue sencilla: Dios creó a la gallina y el hombre concibió el pecado. Por tanto, no hay huevo sin gallina ni pecado sin pecador.
¿Podríamos aplicar esto a nuestro proverbio y decir que se camina en rectitud porque se teme a Dios o porque se teme a Dios se camina en rectitud? ¿Se anda en caminos pervertidos porque se menosprecia a Dios o porque se menosprecia a Dios se pervierte el caminar? Aquí la respuesta nuevamente es simple: lo que somos se manifiesta en lo que hacemos. Siempre el ser irá antes que el hacer. La esencia antes que la existencia. Es lo que hallamos en la siguiente traducción: “La gente honrada obedece a Dios; la gente malvada lo desprecia” (TLA).
Sin embargo, hay formas amañadas de invertir los términos. La ideología de género coloca primero la existencia sobre la esencia. Es más importante si se siente hombre o mujer, que si se nació hombre o mujer; menospreciando claramente la lógica divina: lo que somos siempre lo expresaremos en lo que hacemos.
Navegamos en un mar infectado de todo tipo de ideología, así que debemos afirmar nuestras convicciones e imitar a Josué: “Si mal les parece obedecer a Dios, elijan a quien van servir, pero yo y mi casa serviremos a Dios” (Josué 24:15).
Es imposible sostener una apariencia por mucho tiempo. Lo que somos se revelará tarde o temprano en las respuestas, gustos y reacciones. Los rectos honrarán a Dios, y quien lo tiene en poco pervertirá su vida. ¿Qué demuestran tus frutos?



