
(CCM Venezuela).-
A 57 años de ininterrumpida vida pastoral consagrada a servir fielmente a Dios en la misión evangelística, llega gozoso el respetable pastor guayanés Cruz Alejandro López.
Desde su juventud, estando residenciado en San Félix, estado Bolívar, decidió seguir a Cristo; por lo cual, hace más de cinco décadas, Dios le confió la fundación del Centro Evangelístico de Ciudad Bolívar, donde aún permanece con su familia.
En entrevista exclusiva a este medio, el ‘hermano Cruz’, como con cariño le saludan sus amigos, expresó: “Mi corazón se regocija en el Señor por todo lo espiritualmente alcanzado hasta este momento. Pero sigo orando y anunciando el santo evangelio de la salvación en esta ciudad y lejos de ella, pues anhelo ver más almas rendidas a la majestad del Hijo de Dios, y sirviéndole de todo corazón”.
Acompañado 34 años por su esposa Marielena de López, a quien refiere como su inseparable mano derecha, juntos han visto el fruto de su fidelidad al difícil y sufrido llamado pastoral.
Varios son los ministros del altar que el Centro Evangelístico viene cosechando para Venezuela y otras naciones. Así también son muchas las familias que allí se congregan, las cuales testifican del amor de Dios y milagros concedidos para sus vidas.
Sanidades sorprendentes, matrimonios restaurados, hombres y mujeres de negocio a quienes Dios ha librado de perderlo todo, hoy día testifican de la bondad del “Hacedor de Maravillas” y esto a causa de creer lo que se enseña en esta casa de oración.
Por esa y otras razones, la membresía y amigos del Centro Evangelístico de Ciudad Bolívar, agradecidos celebran cada aniversario con especial regocijo.
El jubileo de este año comenzó en esta casa el pasado 23 de noviembre, sigue para el día 30 y culmina el próximo 1 de diciembre desde las 8:00 am. La invitación queda abierta a toda la familia bolivarense para conocer más del Poderoso Dios que se predica en el Centro Evangelístico de Ciudad Bolívar, ubicado en la Av. Bolívar c/c Paseo Heres de esta capital.◄



Dios bendiga grandemente la vida de nuestros pastores, y que sigamos sumando más almas para Cristo