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Sal de la religión y entra en la relación

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Imagen propia generada por IA

El Señor está esperando que salgas de tus programas religiosos y entres a su mundo. Cuando lo hagas te enamorarás tanto, que nunca querrás salir de él

Tenemos problemas conceptuales con la oración. No nos hemos dado cuenta de que al orar sacamos a la luz nuestra pobre relación con Dios, pues no advertimos que mezclamos obras de la carne como la codicia y la envidia con el pedir, con el agravante de que hasta pedimos mal por la motivación equivocada de nuestro corazón. Nuestra oración produce movimientos significativos en el mundo espiritual. Somos privilegiados porque el Señor permite que a través de nuestra plegaria seamos actores considerados en el mundo donde Él gobierna.
Veamos cómo esta verdad se aprecia en las Escrituras: “…Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.  Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto” (Apocalipsis: 8:3-5).
Las páginas de la Sagrada Escritura están saturadas, no solamente de oración, sino de interesantes enseñanzas para su mejor provecho.
Pecaríamos de deshonestidad si tratáramos de convencerte de que orar es fácil. No lo es, nunca lo ha sido y jamás lo será. La vida de oración va a necesitar de disciplina, tal como la practicó Jesús apartándose de sus múltiples ocupaciones.  El Señor está esperando que salgas de tus programas religiosos y entres a su mundo. Cuando lo hagas te enamorarás tanto, que nunca querrás salir de él. ¿Quieres entrar?

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Néstor Alejandro Blanco
Pastor, teólogo, docente, locutor, escritor, autor de los libros Una Cita en el Altar, Lluvia Sobre la Hierba y Radiografías del Alma, además de numerosas publicaciones para la prensa cristiana, así como de material de crecimiento espiritual para la iglesia. Nacido en Caracas, Venezuela, actualmente reside en Santo Domingo, República Dominicana. Está casado con Rafaela Flores y es padre de dos hijos, Néstor Rafael y Néstor Alejandro.

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