Mucha gente sigue a Jesús por miedo al infierno o porque ven en Él una manera de recibir bendiciones. Pero son pocos quienes, en su relación con Dios, tienen sentido de pertenencia
La relación patrono-trabajador en muchos casos es muy superflua y se limita a la prestación de un servicio bajo ciertas normas pre establecidas, por lo cual se percibe un pago. Pero cuando existe sentido de pertenencia, la relación trasciende lo económico y se desarrollan sentimientos nobles y solidarios, y lazos irrompibles de afecto.
Jesús se sintió decepcionado de Felipe, uno de sus discípulos que lo había seguido por varios años y en quien había invertido mucho tiempo enseñándole y explicándole el evangelio. Jesús le hace una pregunta con reproche incluido, la cual pudiera hacer a muchos de sus seguidores de la actualidad: ¿Tanto tiempo siguiéndome y no me conoces, Felipe?
Mucha gente sigue a Jesús por miedo al infierno o porque ven en Él una manera de recibir bendiciones. Pero quienes estén interesados en desarrollar una relación íntima con Jesús y con su Espíritu Santo escasean. Son pocos quienes, en su relación con Dios, tienen sentido de pertenencia.
Oremos: Señor, ayúdame para seguirte con sinceridad, devoción y convicción. No por lo que me das, sino por lo que tú eres. Amén.
Dios te bendiga.



