No hay base bíblica para utilizar 2 de Crónicas 7:14, basado en “Si mi pueblo se humillare”, ya que no tiene ninguna relación con la Iglesia del Señor Jesucristo. El Señor ha dejado una serie de mandamientos para que su Iglesia nos humillemos delante de su presencia
En el 2do libro de Crónicas 7:13,14 dice: “Si yo cerrare (Jehová) los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (Reina Valera 1960).
El versículo 14 se ha tomado como un verso aislado o solitario que se convirtió en la bandera o el emblema de mucho pueblo del Señor en Venezuela y en otras naciones del mundo, es utilizado desde hace varios años, especialmente en eventos grandes y pequeños, tales como conciertos, campañas, clamores y vigilias para enviar un mensaje a los participantes para que se humillen y así Dios enviaría un avivamiento.
En la versión de la Biblia Traducción Lenguaje Actual se lee así: “Si ustedes me desobedecen, no les enviaré lluvia, y les enviaré saltamontes para que devoren sus cosechas, o les enviaré una enfermedad. Pero si mi pueblo se humilla, y ora y me busca, y al mismo tiempo abandona su mala conducta, yo escucharé en el cielo su oración, perdonaré sus pecados y los haré prosperar de nuevo”.
Veamos otras versiones de la Biblia:
Puede ser que a veces yo cierre los cielos para que no llueva o mande langostas para que devoren las cosechas o envíe plagas entre ustedes… (Nueva Traducción Viviente).
Si Yo cierro los cielos para que no haya lluvia, o si mando la langosta para devorar la tierra, o si envío pestilencia entre mi pueblo… (Biblia Textual 3ra Edición).
Si cerrare yo el cielo y no lloviere, si mandare y diere orden a la langosta que devorare la tierra, si enviare la peste a mi pueblo… (Biblia Torres Amat 1825).
Si Yo cierro el cielo, para que no haya lluvia; o si ordeno langostas devorar la tierra; o si mando una epidemia de enfermedad entre mi pueblo… (Biblia Kadosh Israelita Mesiánica).
Cuando yo cierre los cielos para que no llueva, o le ordene a la langosta que devore la tierra, o envíe plaga sobre mi pueblo… (Nueva Versión Internacional 1997).
Así que, si mando una sequía y hago que no llueva, u ordeno a las langostas que destruyan los campos, o envío una peste sobre mi pueblo… (Dios Habla Hoy 1994).
En mi opinión de las muchas versiones de la Biblia, incluyendo las mencionadas que define este versículo con mayor claridad es la Traducción Lenguaje Actual y se lee así: “Si ustedes me desobedecen”, ya que esa fue la razón por la cual Dios les dijo que cerraría los cielos para que no lloviese, mandaría a los saltamontes para que devorara la tierra y enviaría peste a su pueblo. Por otra parte cuando Salomón hizo su oración de dedicación del templo, estaba consciente que si ellos desobedecían, Dios cerraría los cielos y todo lo demás (1 Reyes 8:35-37); 2 Crónicas 6:26-28.
Cuando Dios le dice a Salomón que sanaría su tierra, se refiere claramente a la langosta o a los saltamontes que consumirían los cultivos y devoraría la tierra, no hay manera de aplicársela a la Iglesia de Jesucristo. Uno de los errores más comunes al intentar aplicar la Biblia es saltarse la historia y hacer aplicaciones directas o alegóricas que el texto original jamás pretendió enseñar (lo que se conoce como eiségesis).
Cuando Salomón terminó la oración dedicatoria del templo al Señor Jehová, (1 Reyes 8:24-61; 2 Crónicas 7:1-3) y luego que hubiera acabado la obra de la casa de Jehová y la casa real, y todo lo que Salomón quiso hacer (1 Reyes 9:1; 2 Crónicas 7:11); es entonces cuando se le apareció Jehová por segunda vez, pero lo que no sabemos cuánto tiempo transcurrió para esta aparición y es precisamente allí cuando Jehová hace pacto con Salomón al decirle:
“Yo he oído tu oración y he elegido para mi este lugar por casa de sacrificio, ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar; porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre, y mis ojos y mi corazón estarán allí para siempre”. Pero ahora Jehová le pone las siguientes condiciones a Salomón:
“Y si tu anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, e hicieres todas las cosas que yo te mandado, y guardarás mis estatutos y mis decretos. Yo confirmaré el trono de tu reino, como pacté con David tu padre, diciendo: No te faltará varón que gobierne en Israel.
Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis, yo os arrancaré de mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la arrojaré de mi presencia, y la pondré por burla y escarnio de todos los pueblos.
Y esta casa que es tan excelsa, será espanto a todo el que pasare, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra y a esta casa? Se responderá: Por cuanto dejaron a Jehová Dios de sus padres, que los sacó de la tierra de Egipto, y han abrazado a dioses ajenos, y los adoraron y sirvieron; por eso él ha traído todo este mal sobre ellos”.
Del análisis realizado se desprende la importancia de hacer un poco de historia bíblica, con relación a la construcción del templo hecho por Salomón, el cual se terminó en el año 960 a.C. Pero luego fue saqueado por el rey Sisac en el año 925-927 a.C., y nuevamente fue destruido por la invasión de los babilonios bajo las órdenes del rey Nabucodonosor en el 587-585 a.C.
Toda esta crónica muestra claramente que la primera parte del mensaje condicional dado por Dios en 2 Crónicas 7:12, 13,14 a Salomón no se pudo cumplir, debido a la apostasía de él y lo que sí se cumplió fue la segunda parte del mensaje que fue la advertencia de juicio que Jehová le dijo que vendría sobre él, sí dejaban sus estatutos y mandamientos (2 Crónicas 7:19-22), que fue la destrucción de templo.
Sin embargo, el Segundo Templo de Jerusalén fue construido por Zorobabel y el sumo sacerdote Josué, con el apoyo de líderes espirituales como Esdras y Nehemías. Su edificación comenzó tras el decreto del rey persa Ciro el Grande y fue totalmente ampliado y renovado siglos después por Herodes el Grande, y a su vez el Señor Jesucristo profetizó la destrucción total de este templo (Mateo 24:1,2; Lucas 19:47-44), el cual fue destruido en el año 70 d.C. durante el asedio romano a la ciudad dirigido por el general Tito. Este suceso ocurrió específicamente en la fecha del 9 de Av (Tishá B’Av) del calendario judío, correspondiente al verano de ese año.
En consecuencia con todo lo aquí planteado, ha quedado suficientemente claro que no hay base bíblica para utilizar 2 de Crónicas 7:14, basado en “Si mi pueblo se humillare”, ya que no tiene ninguna relación con la Iglesia del Señor Jesucristo, sino con el pueblo de Israel y con el pacto que Jehová hizo con el rey Salomón.
Por otra parte, el Señor ha dejado una serie de mandamientos para que su Iglesia se humille y nos humillemos delante de su presencia, veamos algunos de ellos:
Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo (1ª Pedro 5:6). Humillaos delante del Señor, y él os exaltará (Santiago 4:10). Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia (Colosenses 3:12). Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos (Mateo 18:4). Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido (Mateo 23:12).
Todo este breve estudio nos lleva a reconocer y aceptar que el modelo único a imitar y seguir es el del Señor Jesucristo, “…quien siendo en forma de Dios, no estimo el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:6-11).
Orlando Anzola
Ministro del Evangelio



