
En la medida que declares la Palabra estarás sembrando la mejor semilla sobre tu territorio, y todo lo que siembres lo cosecharás
“Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno”.
Génesis 1:11-12
Verdad profunda
Cada vez que hablas estás sembrando semillas que se reproducirán en tu territorio. Tenga cuidado y siembre semillas correctas, porque sin duda recogerás en gran número todo lo que salga de tu boca.
“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre siembra, eso también cosecha”.
Gálatas 6:7
En la lección anterior declaraste la expansión y preparaste todo para comenzar a usar el poder profético de los ganadores.
Este es el poder que siembra en terreno limpio, semillas correctas para obtener los mejores y más grandes resultados.
Esta es la clase de semilla que tú anhelas sembrar. Por lo general, las personas que no conocen este código tratan de comenzar sin separar los ambientes y sin declarar expansión sobre su territorio. El eterno Creador, al tercer día, después de haber liberado y separado las aguas de las aguas, y cuando vio que estaba listo su territorio declaró la clase de semilla que quería sembrar.
Aquí hay un secreto de alto nivel, haz la lista de la clase de árbol que quieres que nazca en tu territorio. Como, por ejemplo:
El árbol de la sabiduría, la ciencia, el gozo, el bien y la misericordia. El árbol de la buena salud, la armonía familiar y el de las generaciones sacerdotales fieles a Dios.
Siembra, a través de la profecía, el árbol de la prosperidad económica y el de ministerios serios, ordenados y fructíferos en Dios.
Nunca olvides que eres una persona ganadora. Durante años tu territorio estaba ocupado por la maldad, la angustia y el dolor, pero ahora lo has limpiado con el agua de la Palabra y puesto la palabra semilla que está en tu espíritu. Tú, habla con autoridad, sembrando la mejor semilla y todo lo que siembres, hoy, prosperará.
Siembra declarando que:
- Tengo los mejores hijos.
- Tengo los mejores discípulos y discípulas.
- Tengo unidad, perdón y armonía en mi equipo.
- Tengo fe, amor, esperanza y buena comunicación en mi familia y con los discípulos que Dios me da.
Hoy es el día de establecer el tipo de planta que tú quieres que se dé en tu propio territorio y en los que vendrán después de ti.
Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.
Mateo 13:3
Este día es espectacular y glorioso porque lo experimentarás sobre tus generaciones en los próximos días, meses y años. Disfrutarás de los nuevos caminos de la grandeza de Dios. El tiempo que esto pueda tomar no importa, pero hoy, es necesario que declares la clase de árbol que quieres que se dé en los hijos que lleven tu marca.
No te pongas frenos si tienes inclinación por los negocios, siembra los mejores empresarios. Si tienes inclinación por la educación, siembra catedráticos, profesores, directores de colegios, rectores universitarios. Puedes sembrar generaciones de altos dirigentes políticos, gobernadores y presidentes.
En el mundo ministerial declara que Dios te da generaciones, con los 5 ministerios. Generaciones poderosas en la Palabra, generaciones de éxito. Profetiza líderes, discípulos tuyos con visiones millonarias en el reino. Congregaciones con un millón de miembros o más. En la medida que declares la Palabra estarás sembrando la mejor semilla sobre tu territorio, y todo lo que siembres lo cosecharás.
Debes sembrar declarando generaciones libres de todas las maldiciones de tu familia, de tu tierra y de tu pueblo. Es necesario moverte, en poder y autoridad, sembrando.
“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.
Hebreos 11:3
Hoy tú puedes sembrar proféticamente el destino de tus próximas generaciones, Cada palabra que salga de tu boca se cumplirá en tu vida, y en toda tu descendencia; por lo tanto, es necesario que seas cuidadoso y siempre estar atento a la voz del Espíritu Santo. Sé cuidadoso de lo que digas. Hoy es día de sembrar porque naciste para ganar.
El hombre será saciado de bien del fruto de su boca; Y le será pagado según la obra de sus manos.
Proverbios 12:14
La ley de la semilla eterna
Cuando Dios te hizo en la eternidad, te hizo con palabras. Antes de tu hechura física, tú eras una “palabra espíritu eterno”. Pero la “palabra espíritu eterno” es una semilla que cuando es sembrada, fructifica, se multiplica y se desarrolla en una gran plantación de generaciones de seres humanos diferentes.
Abran y Abraham: En estos dos nombres, hay dos cosas diferentes, Abran es semilla y Abraham es un bosque infinito.
Observe que Dios dijo a Abran, “Hare de ti, una nación grande. Te engrandeceré y te bendeciré”.
El poder de la grandeza y de la multiplicación. Este texto termina diciendo, y por tu semilla expansiva, “serán benditas, todas las familias de la tierra”.
En ti existe una ley de grandeza, de bendición y de multiplicación. Tú no necesitas adular a los hombres. Lo único que necesitas es entender que Dios depositó en ti un código extraordinario de sobrenaturalidad.
Declara:
“Soy la semilla de Dios que, sembrada en su visión, me multiplicaré de tal manera que las naciones de la tierra serán impactadas a través de lo que sale de mí. Tengo la semilla de la multiplicación. Todo comienza conmigo. Luego mis hijos y los hijos de mis hijos, se multiplicarán hasta impactar todos los confines de la tierra”.
Hoy, ahora mismo, necesitas enfocarte en que eres la semilla de Dios.
Hay muchas cosas que has hecho que están desvinculadas de esta verdad. Es necesario que seas firme y radical.
Es necesario que tomes autoridad. Siembra tus pensamientos, tus semillas y declara:
- En mí hay vida, gozo y paz
- Lo que tengo tiene que multiplicarse
- Declara soy la semilla de Dios, me tengo que multiplicar
- Lo que yo tengo, la gente lo necesita. Soy la semilla de Dios y ahora me tengo que multiplicar
ORACIÓN
Dios Todopoderoso, en el nombre de Jesucristo, me levanto en el poder de la Palabra y declaro que soy el sembrador que siembra semillas de esperanza en mi vida, en mi familia, en mi iglesia y en mi ministerio. Anulo toda palabra negativa de parte del enemigo y toda forma contraria de hablar, en el nombre de Jesús. Ordeno que se seque toda planta estéril, que sólo nos ha provocado dolor, tristeza y confusión. En el nombre de Jesús, renuncio al fracaso, nací para el éxito y no acepto otro tipo de semilla que contradiga la Palabra de Dios. Sólo sembraré semillas, de vida, salud y esperanza en mi territorio. Amén.
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Predestinados para ganar”. Semana 1/Día 7.


