
Dos males a corregir, el autoritarismo y la rebelión, para activar la exousia de Dios en nosotros
“Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oír esto, Jesús se maravilló de él” (Lucas 7:1-10).
La obediencia y la sujeción es el camino a la auténtica espiritualidad que activa el poder de Dios en nosotros y por medio de nosotros para bendecir a otros.
Nuestro Dios es la fuente originaria de autoridad, las exousia deben estar en obediencia y sujeción para que la autoridad del Eterno fluya por medio de y a través de.
El relato del centurión romano y el esclavo enfermo es gráfica y elocuente, Lucas 7:1-10.
“Yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes”.
Veo dos males que hay que combatir hoy, el autoritarismo; es el concepto de ejercer la autoridad sin estar sujeto a la autoridad superior, sea jefe inmediato, cobertura, constitución del país. Ese llamado abuso de autoridad y violación de los derechos humanos, en la familia, en la iglesia y en la sociedad civil lo vemos cada día. Personas con autoridad delegada actúan sin parámetros ni sujeción a su autoridad, y reclaman obediencia y sujeción cuando ellos no son obediente ni sujetos a nadie. Dicen: ‘soy autónomo’.
Por otro lado, veo la rebelión e insujeción y la desobediencia, la cual desde la rebelión de Satanás jamás ha traído beneficios a los que la practican. El camino a seguir lo marcó el centurión y lo ratificó Jesucristo.
“Yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes”.
Es el equilibrio del deber-ser en la familia, iglesia y sociedad; veo ambos extremos, por un lado, esposos abusadores o mujeres rebeldes a sus esposos, ministros autoritarios y miembros rebeldes y no sujetos, gobernantes autoritarios, totalitaristas, fascistas, y por otro lado un colectivo en rebelión y anarquía total.
En cualquiera de estos escenarios, Dios está ausente y, por lo tanto, la EXOUSIA DE DIOS, no opera ni hace milagros (Santiago 3:13-18). Es urgente corregir estos dañinos males, ya que con urgencia necesitamos el poder sanador, liberador y de prosperidad en nuestras familias, iglesia y nación.
Todos demandamos derecho, pero sin obedecer a nuestros deberes.
Pregunto: ¿A quién estás sujeto? ¿Qué reglas obedeces? ¿Qué pacto juraste o firmaste obedecer y sujetarte?, ¡si lo has roto repáralo ya!, te conviene, ya que en ti está la exousia divina que trae solución a tus dificultades (lo que está a punto de morir, Dios lo sanará y resucitará; matrimonio, iglesia, ministerio, empresas, negocios, proyectos, si no obedeces y vives murmurando de tu autoridad sufrirás hasta aprender obediencia en los mejores casos. Ya que ese estilo de vida la practicó Saúl y perdió su reinado, a pesar de ser ungido y proclamado rey. Lee con detenimiento 1 Samuel 15:1-32. Samuel le dijo:
“Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey” (1 Samuel 15:23).
ERES UN HIJO DE DIOS CON EXOUSIA
Juan 1:11-13, Lucas 10:10:17-19. Marcos 16:17-19, Mateo 28:18-20, Hechos 1:8. Tienes las llaves del reino con legal y legítima autoridad, pero son activadas cuando obedecemos y nos sujetamos a nuestra autoridad inmediata.
La enfermedad, el pecado, Satanás y sus demonios, la pobreza y la deuda son rebelión manifestada y sólo tomamos dominio sobre estos males cuando nosotros estamos en obediencia y sujeción.
El centurión en paráfrasis libre dijo: “yo sé cómo opera la exousia, Jesús tú sólo da la orden y la enfermedad que atormenta mi esclavo te obedece y se va, quedará sano. Lo comprendo y entiendo porque yo también estoy bajo autoridad, tú estás bajo tu Padre y yo estoy bajo mi emperador, mis soldados obedecen al comando de mi voz porque estoy sujeto y en tu caso los demonios y las enfermedades te obedecen porque tú estás sujeto a tu Padre Eterno”.
Resultado, Jesucristo se asombró que ni aún en Israel había encontrado gente que entendiera de Exousia-Obediencia y sujeción. Y fue activado el poder sanador, para sorpresa de todos, el esclavo moribundo y desahuciado fue sanado desde aquella misma hora.
Nuestro mayor ejemplo es nuestro Señor y Salvador Jesucristo, Dios-Hombre, no escapó de estar obediente y sujeto, le dijo a Juan el Bautista conviene que cumplamos toda justicia. Y obedeció y se sujetó al bautismo (Mateo 3:15).
Jesús desarrolló la obediencia y aprendió a ser obediente (Hebreos 5:5-10).
En la oración del Padre Nuestro y en Getsemaní Jesús nos revela su corazón sujeto y obediente al Padre.
“No se haga como yo quiero, sino como tú quieras Padre”.
Vamos a activar las cosas mayores, no por magia, ni legalismo, ni misticismo, sino por revelación de su Palabra, creída y obedecida.
—
MATERIAL COMPLEMENTARIO
Exousia (griego: ἐξουσία) es una palabra griega antigua utilizada en la Biblia, cuyo significado exacto es debatido por los eruditos, pero generalmente se traduce como “autoridad”. El apóstol Pablo escribió que una mujer debería tener exousia “en [o quizás ‘sobre’] su cabeza”, pero el significado del pasaje no está claro.
Etimología. Según el Diccionario Expositivo Vine de William Edwin Vine, exousia significa “autoridad”. La palabra deriva del verbo exesti para “es lícito”. Se usa más de 100 veces en el Nuevo Testamento en diferentes contextos. Usado en diferentes contextos en el libro de Romanos y Primera a los Corintios, puede significar el poder o la autoridad para ocupar una posición de superioridad. En la Epístola a Filemón, la parresía se usa en un contexto similar en lugar de la exousia.
En la Biblia la palabra se usa para la autoridad de Jesús para perdonar pecados (Mateo 9:16), y Pablo la invoca en 2ª Corintios para su propia autoridad apostólica: “Porque aunque me gloríe, algo más de nuestra autoridad, que el Señor ha dado nosotros para edificación, y no para tu destrucción”. En otros contextos se usa para Cristo afirmando que “toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18), o de manera similar “potestad sobre toda carne” (Juan 17:2); y en el libro de Revelaciones, en referencia a los diez reyes representados por los cuernos de la Bestia a quien ellos “darán su poder y fuerza a la bestia”.
El libro de Juan usa el término también en el contexto del poder judicial de Pilato “Tengo poder para crucificarte, y tengo poder para soltarte”, y también en la respuesta de Cristo: “No tendrías poder en absoluto contra mí, excepto de arriba te fueron dados; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene” (Juan 19:10-11).
Se usa de manera similar en Lucas: “Y cuando os lleven a las sinagogas, a los magistrados y a las potestades, no os preocupéis de cómo o qué diréis: porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debéis decir”. Libro de Revelación, la transferencia de la exousia de los dos testigos a las dos bestias es un tema principal en Apocalipsis 11-13. Al principio, la autoridad de los testigos para realizar señales y prodigios y pedir juicios es absoluta. La Bestia y el falso profeta reciben la autoridad para matar a los dos testigos durante la Tribulación y atraer los poderes del mundo hacia ellos.
Estudia a más profundidad la palabra EXOUSÍA como potestad, autoridad.
Luis Tovar
Apóstol CAM-CIMA


