Gracias a la mano que le tendió Dios, ahora es una madre feliz que cuida a su hija de dos años. Además, en 2025 decidió crear la web Awhi 4 Mama para ayudar con alimentos
(Eldebate.com).-
NUEVA ZELANDA.- A pesar de los intentos de algunos países por llevar a lo más alto la cultura de la muerte, la vida sigue ganando posiciones. Una de las historias de superación y amor hacia lo desconocido es la de Krystal, una mujer de 31 años que decidió no abortar a su pequeña porque recibió la mano de Dios. Dejó abierto su corazón y el Señor la acompañó, no quiso abandonarla.
Todo empezó cuando la mujer se enteró de que estaba embarazada y no tenía ningún tipo de ayuda. Su pareja, que le había prometido estar siempre a su lado la engañó, situación que le provocó un trauma y le llevó a rechazar a su hija. El tiempo pasaba y el embarazo avanzaba. Llena de dolor por lo que estaba viviendo, Krystal comenzó a valorar el aborto. No confiaba en sí misma, no se veía como madre y tampoco tenía apoyo.
Cada día que pasaba su ansiedad aumentaba. Krystal, no tuvo una infancia fácil. Sus compañeros de clase de Nueva Zelanda la acosaban y algunos miembros de su familia abusaron sexualmente de ella, comentó a UnplannedStories.
Estas experiencias la llevaron por el mal camino. Aunque había crecido en la iglesia, en la adolescencia decidió abandonarla. Se metió en la vida de pandillas, vendió drogas, salió de fiesta de más y con malas compañías, cometió muchos robos y mandó a su madre al hospital seis veces. Esta, asegura, fue “una época de locos”, afirma al medio.
UNA ECOGRAFÍA Y UN DOCTOR CON UNA JERINGA
Cuando se dio cuenta de que la forma de actuar que estaba siguiendo no era nada acertada, decidió rehacer su vida. Empezó a salir con un chico y tres años después quedó embarazada. La sorpresa vino cuando se enteró que este le había sido infiel: “Me llevó a una depresión tal que oía voces que decían que mi hija no estaba destinada a vivir”, revela a UnplannedStories. Esta situación le llevó a lo peor. Quería acabar con su vida y con la del feto que llevaba en el vientre.
Aunque cada vez estaba más desesperada, Krystal no podía dar el paso. En su lugar de residencia el aborto era ilegal y le daba vergüenza pedir ayuda a su matrona para matar a un no nacido. Por ello, decidió beber un disolvente tóxico. Eso acabaría con la vida de su niña.
Un día todo eso cambió. Mientras estaba en el auto gritando y lamentándose por la vida que tenía, empezó a sentir una paz que nunca antes había experimentado. Los pensamientos intrusivos se disiparon y las voces que la atormentaban cesaron. En ese momento, confiesa Krystal al medio, Dios la encontró, y, gracias a ello, se dio cuenta de que ya no podía confiar en lo que ella sentía o pensaba, sino que había llegado para que únicamente confiase en Él. “Alguien oró por mí en ese momento, y Dios lo escuchó”, confiesa.
Gracias a la mano que le tendió Dios, ahora es una madre feliz que cuida a su hija de dos años. Además, para que nadie se sienta solo en ninguna etapa de su vida, en 2025 decidió crear la web Awhi 4 Mama, un servicio que proporciona comida a todas las familias, especialmente a las madres primerizas y personas mayores o con discapacidad.◄



