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Un espíritu de engaño de parte de Dios

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¿Puede el DIOS SANTO emplear el engaño?

La historia del profeta Micaías y el condenado por idólatra y perverso rey Acab (1 Reyes 22), fuerza esta misma pregunta. Sin embargo, una lectura cercana del texto hebreo revela una imagen mucho más matizada de lo que sugieren las traducciones al español, no una de engaño divino, sino de JUSTICIA DIVINA, ratificado en los versículos 22 y 23 de 1º de Reyes:
22Él dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; ve, pues, y hazlo así.
23Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti”.
El relato histórico no es sólo sobre la intención del rey justo tratar de ayudar a un rey malvado en una campaña militar (por cierto), también era una “GUERRA ESPIRITUAL” donde ambos pertenecían al mismo pueblo de Israel cuyo reino se había dividido anteriormente unos 79 años a la muerte del rey Salomón, el hombre más sabio que haya pisado esta tierra.
Aquí resaltan los contrastes y frutos que existen entre la ADULACIÓN Y LA SUMISIÓN AL PODER DE UN MALÉVOLO GOBERNANTE Y EL INVALUABLE  PODER DE LA VERDAD Y DE BUSCAR LA DIRECCIÓN DE DIOS, aunque los aduladores, mentirosos y pervertidos en el poder sean numerosos cuantitativamente, en este caso fueron 400 personas contra una sola que decía siempre la verdad despreciada por aquellos y otro, el rey Josafat, que buscaba la dirección divina para hacer lo correcto y que le salvó la vida en la batalla.
En otro contexto, pero hablando básicamente de lo mismo, el apóstol Pablo resumió esta dinámica de la siguiente manera:
11Por esta razón, Dios enviará sobre ellos una influencia engañosa para que crean en lo que es falso, 12 para que todos los que no creyeron en la verdad, sino que disfrutaron en la maldad puedan ser juzgados” (2ª Tesalonicenses 2:11-12; también en Romanos 1:18-31).

DIOS, el único santo, jamás miente. En Su justicia a veces retira la moderación y confirma judicialmente a los rebeldes obstinados en el autoengaño que ya han elegido, entregándolos a las mentiras halagadoras que anhelan oír hasta que esas mismas mentiras se conviertan en el lazo que los arrastra a la destrucción.
Por cierto, se me asemeja a la misma situación de VENEZUELA, plagada de ADULADORES EN TODOS LADOS, PROFETAS MENTIROSOS, IDÓLATRAS, MALÉFICOS Y PERVERTIDOS EN EL PODER y detrás de él.
Eso es lo que le pasó al rey malvado Acab. Dios no dijo falsedad; simplemente eliminó toda barrera y le dio al rey los profetas (también consejeros) que su corazón exigía. La boca que despreciaba la verdad de Micaías estaba llena del engaño que amaba, hasta la destrucción de Acab. Si, vivía regocijándose en el engaño.
¡Con DIOS NO SE JUEGA!!
¡El Dios que endurece a los obstinados sana a los rotos…!
Los orgullosos se abandonan a sus delirios, los humildes los guardan con gracia omnipotente. Tu miedo, tu hambre de verdad, tu dolor por honrarlo: estas son las huellas dactilares del Espíritu Santo que prueban que la puerta todavía está abierta.
El juez de toda la tierra se ha convertido en tu Salvador. La voz que pronunció predomina sobre los reyes y presidentes malvados, ahora te dice: “Ven”. Ningún corazón verdaderamente arrepentido será rechazado, aunque deba pagar aquí las consecuencias por sus palabras, actos y conducta.
Aléjate de aquellos.
Corre a Él: los brazos que gobiernan los cielos están abiertos y la sangre que satisface la santidad de Dios te cubra para siempre.
¡Aleluya!
Dios les bendiga grandemente con SABIDURÍA y Salud.
Con estima,

Douglas Colina
Médico, catedrático y escritor

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