Un regalo de Dios

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Una mujer buena es la que ha aprendido a ser virtuosa, pero esta mujer ideal tiene su contraparte en un marido ideal

“El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová” (Proverbios 18:22).
Siempre llamó mi atención este proverbio, más por lo que no dice que por lo que dice. Es una de esas cosas en la que encuentro una dificultad casi evidente. ¿De qué tipo de esposa está hablando? Me resulta contradictorio que se refiera a cualquier esposa y, sobre todo, por las claras alusiones en Proverbios de aquellas esposas que son todo lo contrario a lo que se espera. Proverbios 14:1 nos presenta esto en contraste: “La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba”. Y, 21:9 enseña: “Mejor es vivir en un rincón del terrado que con mujer rencillosa en casa espaciosa”. Entonces, ¿en qué sentido “el que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová”?
Este proverbio es traducido en otras versiones así: “El que halla una buena mujer, halla un tesoro, ha recibido un gran favor de Yahvé” (NC). Y la Peshitta traduce: “El que halla buena esposa encuentra el bien y recibe la voluntad de Yahweh, pero el que repudia a la buena esposa expulsa el bien de su casa”. Esto concuerda con Proverbios 19:14: “La gente recibe como herencia casas y dinero, pero una buena esposa es un regalo del Señor” (RV). ¿Por qué no se reconoce?
Tal vez la respuesta está en las medidas y modelos injustos del mundo que se introducen al hogar con las que se ha puesto a competir injustamente a las esposas. Lope de Vega dijo “no hay mujer que sea buena si ve que piensan que es mala”. Una mujer buena es la que ha aprendido a ser virtuosa, pero esta mujer ideal tiene su contraparte en un marido ideal (Tarkington). ¿Lo has pensado?

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