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XII Asamblea AEL: La Iglesia Evangélica en Iberoamérica: una presencia viva que transforma

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Asistentes a la 12ª Asamblea Anual de la Alianza Evangélica Latina, celebrada en Cartagena de Indias, Colombia / AEL

La AEL reafirma su compromiso con la transformación espiritual y social de Iberoamérica. Desde Cartagena de Indias, líderes de 22 países declararon: “Este es el tiempo de la Iglesia: para sanar, enseñar, discipular y manifestar el Reino con poder, humildad y servicio”

(Verdad y Vida).-

En tiempos de incertidumbre, polarización y crisis espiritual, la Iglesia Evangélica en Iberoamérica se alza como una expresión viva del Reino de Dios. Su historia, su influencia actual y su compromiso renovado fueron el centro de reflexión en la Asamblea 2025 de la Alianza Evangélica Latina (AEL), celebrada en Cartagena de Indias, Colombia.
Desde el siglo XIX, las iglesias evangélicas han sido protagonistas silenciosos, pero firmes, en la construcción de nuestras naciones. Han contribuido a la educación, la salud, la libertad de culto, la afirmación de las identidades originarias y la promoción de valores éticos. Su presencia ha sido constante en barrios, pueblos y zonas rurales, donde muchas veces otras instituciones no han logrado llegar. Hoy, su influencia alcanza a millones de personas, consolidándose como una fuerza espiritual y social que transforma realidades y restaura corazones.

La AEL reconoce siete áreas clave donde este impacto se ha hecho tangible:
1) El crecimiento comunitario con impacto social
2) El compromiso ético y solidario
3) La promoción educativa con valores cristianos
4) La asistencia integral y restauración familiar
5) La participación en asuntos públicos desde una ética del Reino
6) La renovación cultural desde la fe
7) La vivencia comunitaria como cuerpo de Cristo

Pero más allá de los logros, la AEL reafirma su convicción: el Evangelio de Jesucristo sigue siendo la buena noticia para cada persona, familia y ciudad. No se trata de estructuras humanas ni de protagonismos institucionales, sino de fidelidad al mensaje de Cristo y al poder del Espíritu Santo. En Cristo encontramos redención, propósito y poder para servir. Por eso, la misión se renueva: ser luz en medio de la oscuridad, sal que preserva la verdad, y manos extendidas en tiempos de dolor.
Este es también un llamado profético a la Iglesia Evangélica:
A ser comunidades vivas en el Espíritu, que sanen, enseñen, discipulen, cuiden y celebren la obra redentora de Cristo. A mirar con ojos de fe, discernir con claridad espiritual y actuar con valentía. A ser sal, luz, profecía, consuelo, verdad y ternura. A no esconder su mensaje, sino manifestar el Reino con humildad, poder y servicio.
La declaración de la AEL no es sólo un documento institucional. Es una guía para tiempos complejos. Una exhortación a la madurez eclesial, a la unidad en la diversidad, a la oración ferviente y a la acción valiente. Es un llamado a ser Iglesia con propósito, con pasión y con poder.
Porque la influencia de la Iglesia Evangélica en Iberoamérica no es una estadística, sino una misión encarnada: anunciar esperanza, transformar culturas y restaurar generaciones. Que esta declaración no sólo se lea, sino que se viva.
“No por fuerza ni por poder, sino por Mi Espíritu, dice el Señor de los Ejércitos” (Zacarías 4:6).◄

Para leer o descargar el Comunicado completo de la AEL, aquí.

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