Home Venezuela Y del lado evangélico, ¿quién cuenta los templos caídos?

Y del lado evangélico, ¿quién cuenta los templos caídos?

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En ausencia de un Estado capaz de sostener a las víctimas, son las iglesias de todas las confesiones las que se están sosteniendo unas a otras y sosteniendo a los damnificados

Se nos ha caído la estructura, pero no la Iglesia y las evangélicas tampoco

Hay una vieja verdad de párroco: Dios no vive en los edificios; vive en la gente. Los edificios sirven, eso sí, es necesario conocer una verdad bíblica fundamental, la cual es, que debemos congregarnos para ejercer los dones espirituales, acercarnos a Dios juntos y estimularnos mutuamente al amor sacrificial y fraternal, a la comunión y a las buenas obras para sostenerse en la fe frente a la crisis histórica. También congregarnos es para honrar y glorificar al Señor Jesucristo. Cuando el edificio cae, esa dirección postal de la fe queda temporalmente en blanco. Desde el doblete sísmico del 24 de junio de 2026, en Venezuela muchas direcciones postales de la fe católica quedaron en blanco.
Según el registro preliminar de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), reportado el 3 de agosto y ampliado por El Nacional en su edición del 15 de agosto crónica firmada por Erika Hernández, al menos 94 estructuras de la Iglesia Católica resultaron afectadas en La Guaira, La Gran Caracas, Maracay, San Felipe, Valencia, Los Teques, Barquisimeto, Puerto Cabello y Coro. Detrás de esa cifra hay templos con nombre propio: la Catedral de Maracay, La Pagüita de Catia, la San Sebastián de Maiquetía (que había sobrevivido al terremoto de 1812), la San Juan Bautista de Duaca cumpliendo 406 años justo el día del sismo.
Del otro lado del cristianismo venezolano, hasta hace muy poco, era imposible producir un inventario equivalente. Y no porque no existiera el daño: existía. Es que no existía la Conferencia.

EL UNIVERSO QUE NADIE CONTABA

La Iglesia católica venezolana funciona bajo un modelo centralizado, con jerarquía y aparato administrativo capaces de producir un catálogo edilicio. El mundo evangélico venezolano bautistas, pentecostales, adventistas, luteranos, reformados, asambleas de Dios, ministerios independientes, congregaciones nacidas anteayer en un galpón alquilado es, por su propia teología, un archipiélago. Cada congregación se gobierna a sí misma o pertenece a federaciones y concilios. Es rasgo constitutivo, no defecto.
Existe, ciertamente, el Consejo Evangélico de Venezuela (el otro CEV), establecido legalmente el 19 de junio de 1973, con sede en Las Acacias, Caracas: la entidad representativa evangélica más antigua del país. Pero su tarea no es ni podría ser llevar un registro edilicio del universo que representa.
Cuando comenzamos a redactar estas líneas, hace apenas tres días, este cronista no había localizado un registro oficial del número de templos evangélicos afectados por los sismos del 24 de junio, y llegó a suponer que, por la propia arquitectura descentralizada del movimiento, tal vez nunca se produciría uno comparable al catálogo católico. Nos equivocamos y agradecemos equivocarnos.

UN PRIMER CATÁLOGO EVANGÉLICO: 92 CASAS DE FE EVALUADAS EN LA GUAIRA

Un grupo de ingenieros evangélicos venezolanos, organizados voluntariamente como brigada de peritaje estructural para servir a las iglesias afectadas, viene realizando desde comienzos de agosto un trabajo sistemático de inspección de templos y casas pastorales en el estado La Guaira. El reporte preliminar, correspondiente a los primeros diez días de labor, arroja cifras que hasta ahora nadie había agregado:

  • 200 iglesias, congregaciones y casas pastorales planificadas para evaluación en el estado La Guaira.
  • 92 evaluaciones ya completadas al cierre del reporte.
  • Entre esas 92:
  • 18 casas pastorales con destrucción total (colapsadas).
  • 4 casas pastorales con daño moderado.
  • 10 templos completamente colapsados.
  • 16 templos con daños reparables.

La brigada anticipa, además, que existen comunidades cristianas en Estados Unidos dispuestas a colaborar con la reconstrucción, tanto de las casas pastorales como de los templos.
Nota sobre las cifras: la aritmética no cierra perfectamente el universo declarado 32 estructuras entre casas pastorales dañadas y templos afectados suman de un total de 92 inspeccionadas, dejando 60 estructuras aparentemente sin daño o con daño menor no reportado en este resumen; queda pendiente el desglose completo cuando concluya la evaluación de las 200 estructuras proyectadas.
Dos observaciones corresponden hacer.
Primera: la magnitud. Si en solo diez días de trabajo una brigada voluntaria logró inspeccionar 92 estructuras evangélicas en un solo estado, y proyecta llegar a 200 en La Guaira, la escala real del daño evangélico en Venezuela es probablemente comparable posiblemente superior en número absoluto de inmuebles afectados, aunque menor en valor patrimonial arquitectónico promedio al inventario católico de 94 estructuras a escala nacional. La atomización institucional evangélica no era invisibilidad del daño; era invisibilidad del contador. Ahora que apareció un contador, aparece el daño.
Segunda: la asimetría organizativa se cierra por abajo. No es la sede central de una Conferencia Evangélica quien produce este catálogo ninguna existe con ese poder; es un grupo profesional cristiano que se organiza de facto para llenar el vacío, con el instrumento típico de la sociedad civil venezolana: la iniciativa espontánea. Ese mismo espíritu que sostuvo a Cáritas repartiendo casi 490 toneladas de insumos y al hospital de campaña de Samaritan’s Purse atendiendo pacientes en La Guaira es el que hoy inspecciona techos agrietados y muros fisurados en Caraballeda, Maiquetía y Naiguatá con casco puesto y Biblia en el bolsillo.

LO QUE YA ESTABA VERIFICADO: LA RESPUESTA

La organización cristiana evangélica Samaritan’s Purse, presidida por Franklin Graham, instaló un Hospital de Campaña de Emergencia en La Guaira que comenzó a recibir pacientes el 30 de junio: dos quirófanos, 56 camas, cuidados intensivos, farmacia y laboratorio, transportados desde Carolina del Norte en dos vuelos de un Boeing 767 con cerca de 90 toneladas de suministros. A mediados de julio, la Embajada de EE.UU. en Caracas reportaba más de 1.400 pacientes atendidos.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día movilizó voluntarios para asistencia médica, alimentos y agua. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días aportó, según reportes recogidos, alrededor de 5.000 kits de ayuda que habrían beneficiado a unas 23.500 personas (dato que conviene verificar contra el boletín institucional antes de citarlo). Y luego está la respuesta que no aparece en ningún comunicado: la del pastor evangélico local que abre las puertas de su templo si sigue de pie o de su casa, cocina para los desplazados, monta un centro de acopio improvisado. Descentralizada por naturaleza, incontabilizable por lo mismo. Pero está.

UNA CONVERGENCIA TEOLÓGICA INESPERADA

El padre José Aquino, párroco de La Pagüita, resumió el momento en una frase que sirve como acta notarial:
“Se nos ha caído la estructura, pero no la Iglesia”.
Es exactamente lo que un pastor pentecostal, un anciano bautista o un obispo adventista podría suscribir sin cambiar una coma. Porque la eclesiología cristiana católica y evangélica, con todas las divergencias que siguen separándolas coincide en un punto: la iglesia no es el edificio; la iglesia es la comunidad reunida. Para el mundo evangélico ese matiz es especialmente potente: buena parte de sus congregaciones se reúne cotidianamente en salones alquilados, patios techados y hasta transmisiones digitales. La ausencia del edificio de piedra no interrumpe la vida eclesial de la misma manera. La lección teológica del terremoto viene ya aprendida.
Y sin embargo hay que decirlo también la casa pastoral que colapsó era la casa donde vivía una familia entera, y el templo que hoy tiene etiqueta roja era el lugar donde una comunidad se reunía cada domingo para cantar. La eclesiología puede ser ligera; la logística humana no lo es. Dieciocho familias pastorales sin techo en La Guaira es un dato que exige respuesta, no consuelo teológico.

Coda para el CENTRAN
En ausencia de un Estado capaz de sostener a las víctimas, son las iglesias de todas las confesiones las que se están sosteniendo unas a otras y sosteniendo a los damnificados: los centros de acopio parroquiales, las cerca de 490 toneladas de insumos que ha repartido Cáritas de la Arquidiócesis de Caracas, el hospital de campaña evangélico en La Guaira, los ingenieros evangélicos evaluando estructuras de fe en La Guaira y al mismo tiempo decenas de congregaciones de otros estados del país y de Caracas han llegado a La Guaira con víveres, proteínas, equipos de voluntarios para ayudar en tareas de la cocina, equipos de psicólogos y médicos y al principios equipos rescatistas desde Maracaibo, los adventistas con agua potable, los kits mormones, la olla común del pastor pentecostal a la vuelta de la esquina. Eso es sociedad civil actuando donde el Estado no llega.
Se nos ha caído la estructura, sí. Pero no la Iglesia. Ni la católica, ni la evangélica, ni permítasenos ampliar el círculo ninguna de las comunidades venezolanas que hoy, con más fe que recursos, siguen de pie. Y mientras haya un grupo de ingenieros con Biblia y casco recorriendo La Guaira templo por templo, casa pastoral por casa pastoral, el país estará mejor contado y por eso mismo, mejor atendido de lo que estaba ayer.

JC Hernández
Minneola, Florida. 19 de agosto de 2026.

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