Adorar

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¡Que nadie te intimide; salta, danza y canta al PADRE Eterno! / Freepik

Adorar es obediencia, adorar es una entrega total; y, por ende, adorar es derretirse en la presencia de DIOS. Seamos adoradores en espíritu y en verdad

Si el rey David danzaba en aquel momento era porque adoraba desde adentro; sí, glorificaba a DIOS con todo su ser. Adorar no es un acto infantil, se realiza con sabiduría e inteligencia espiritual, el creyente se derrama sin importar quién le esté mirando o burlándose. Así lo confirma la Escritura en 2 Samuel 6:5 (RVR1960): «Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos». Además, en el verso dice: “… y toda la casa de Israel danzaban”; ¿qué te impide adorar a DIOS hoy?  Vamos, hoy podemos cantar y danzar, te acuerdas de aquella canción que dice:
“El Maestro de Galilea está pasando por aquí,
el Maestro de Galilea está pasando por aquí…
////Y déjalo que te toque///
Y recibe la bendición”. 

Tenemos una maravillosa oportunidad en este día, y todos los días, esa maravillosa dicha de entregar adoración al Eterno DIOS y PADRE nuestro en el nombre de JESUCRISTO de Nazaret. Tenemos acceso a su presencia quienes han creído en el Unigénito. La palabra hebrea para adorar es Shajah (Strong #7812), esta denota: inclinarse, postrarse, encorvarse o humillarse físicamente ante DIOS. En otras palabras, todo hombre y mujer de DIOS demuestra ante sus ojos una actitud de entrega total, cero pena o de alabanzas a medias; aquí el siervo o la sierva se rinde y manifiesta reverencia genuina. Ante la presencia de DIOS las rodillas terminan hincadas. La Palabra nos indica en 2 Samuel 6:16 RVR1960: «Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón».
¡Que nadie te intimide; salta, danza y canta al PADRE Eterno! El rey David es un digno ejemplo de entrega en adoración; él dijo: “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmo 103:1-2. RVR1960). Adorar es bendecir de una manera dimensional, quienes ven y oyen con sus sentidos naturales dirán: “Pero a estos locos, ¿qué les pasa por la cabeza?”.
Tengamos en cuenta que el ESPÍRITU SANTO nos guía a toda Verdad, y adorar entra dentro de esa Verdad Absoluta. Es interesante saber que la misma palabra que significa saltar (pazáz, Strong #6339); también denota fortalecer o fuerte. Lo vemos muy claro, el rey David sentía cómo aumentaban sus fuerzas, recibía más energía física, por eso no paraba de girar o bailar (karár, Strong #3769). ¿Quién puede dejar de amarle? Si estar en la presencia de DIOS es lo máximo, pero alguien en la carne jamás lo podrá entender.
Mical, la hija del rey Saúl, menospreció la entrega del ungido; David tuvo en poco la descalificación, por ello, expresó: “…Por tanto, danzaré delante de Jehová. Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado” (2 Samuel 6:21-22. RVR1960). En otro momento, podemos leer sobre una mujer que dio todo en la presencia de DIOS; relata La Biblia en 1 Samuel 2:1 (RVR1960): «Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación». El cántico de Ana fue una expresión sincera de agradecimiento; de ser una mujer estéril, pudo concebir a Samuel y dar a luz más hijos. Nadie puede callar a una madre que adora con todo su ser, ni el mismísimo diablo.
Ana es un ejemplo a seguir, ella oró fervientemente, la Biblia dice en 1 Samuel 1:9-10 (RVR1960): “Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente”. Ante la presencia de DIOS los hijos e hijas se derraman, jamás se presta atención a los inoportunos. Adora, no le des importancia a quien señala y cree amargar tus días. Adorar es para los sanos en fe, con el hermano Danny Berríos hemos cantado:
“Dios no rechaza oración,
oración es alimento.
Nunca vi un justo sin respuesta,
o quedar en sufrimiento.

Basta solamente esperar,
lo que Dios irá a hacer;
cuando Él levanta sus manos,
es hora de vencer.

¡Oh, alaba!
Simplemente alaba;
estás llorando, alaba;
en la prueba, alaba;
estás sufriendo, alaba;
no importa, alaba;
tu alabanza, Él escuchará” (vía Internet).

Está escrito en Santiago 5:13 (RVR1960): «¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas». Quien tiene buen ánimo no puede estar callado, que esa alegría, esa que abunda en tu corazón sea expresada por la boca ahora mismo. Estamos iniciando un nuevo año, ¡qué bueno! Entonces has matriculado, no es un exabrupto adorar todo los días, semanas y meses del año en curso y en los venideros; tenemos una maravillosa oportunidad para adorar, afinado o no, lo que importa es un Salmista entregado en espíritu y verdad. Por cierto, en muchos lugares del mundo, y en este momento, hay cristianos adorando y ayunando; entregan primicias de alabanzas al DIOS y PADRE en el nombre de nuestro SEÑOR JESUCRISTO.
La palabra griega psállo (Strong, #5567) significa: “rasgar o tocar, es decir, tocar en un instrumento de cuerdas (celebrar la adoración divina con música y odas de acompañamiento)”. El apóstol Santiago nos dice que si estamos alegres no paremos de cantar salmos; y nosotros añadimos, y si puedes, haz un cántico nuevo en la presencia del SEÑOR, el adorador vive lo que interpreta, no sufre de pena.
Podemos apreciar en Mateo 26:30 (RVR1960): «Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos». Indudablemente, adorar va mucho más allá de quienes somos y de las circunstancias actuales; nuestro SEÑOR JESUCRISTO adoró, fue tanta su entrega que derramó su sangre por amor. La adoración más dolorosa hecha al PADRE en la tierra. “Mateo 26:30 narra que, tras instituir la Cena del Señor, Jesús y sus discípulos cantaron un himno y salieron al Monte de los Olivos. Este acto destaca la serenidad y adoración de Jesús ante su inminente pasión, cantando probablemente los salmos del “Hallel” (Salmos 113–118) antes de enfrentar el Getsemaní”. (Vía Internet).
En el Salmo 22 podemos leer cómo el Mesías obedeció: “He sido derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas” (Salmo 22:14. RVR1960). Adorar es obediencia, adorar es una entrega total; y, por ende, adorar es derretirse en la presencia de DIOS. Seamos adoradores en espíritu y en verdad; así nos llamen locos o nos menosprecien, desde el cielo siempre habrá aceptación a un corazón rendido, ya lo sabes, adora, pase lo que pase, en el nombre de nuestro SEÑOR JESUCRISTO.

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