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El hombre de las botas verdes

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Imagen generada por IA

Dorje Morup de 47 años de edad tuvo esposa e hijos, fue uno de los alpinistas que perdió la vida después de alcanzar la cima del Monte Éverest (8.849 Mts) en mayo de 1996. En la actualidad, se le conoce como “Green Boots (“Botas Verdes”), este es el apodo dado al cadáver de Dorje Morup. “Éverest es la montaña más alta de la superficie del planeta Tierra, con una altitud de 8.848,86 metros sobre el nivel del mar” (vía Internet). Según los últimos datos, el cuerpo quedó a 8.500 Mts., todos los que han pasado cerca del cuerpo del valiente hindú, logran ver aquellas botas verdes fosforito (fluorescente).
Antes de aquel fatídico día, Morup estuvo junto a su esposa esa noche de la despedida, un hombre con sueños, unido a otros, subieron a la imponente montaña, él anhelaba ver a su esposa recibiéndole en el aeropuerto, quizá todos saltando de alegría por mencionada hazaña. ¿Cuántos de nosotros hemos quedado impactados por el arrojo de hombres y mujeres que han logrado diversas cimas del mundo o récords mundiales?
Ahora bien, ¿cómo estamos dando a conocer el mayor sacrificio realizado en la historia de la humanidad? La RAE enseña que una hazaña “es una acción o un hecho grande, valiente y de carácter heroico que requiere de mucho valor, esfuerzo o destreza para lograrse”. La Biblia relata en Lucas 23:34-36: “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si este es el Cristo, el escogido de Dios. Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre”. Las burlas, calumnias y ataques frontales contra los cristianos son reales en el mundo; nadie debe ignorar que nos desean muertos o encarcelados. ¿Qué relación hay entre aquel hombre y CRISTO?
Sinnúmero de seres humanos luchan por una causa justa para ellos, creen firmemente que vale la pena subir al Éverest o bajar a las profundidades o ir al espacio, invertir el tiempo y el dinero necesario no es pérdida para este colectivo; sin embargo, ¿cuántos se están quedando en el camino con las botas verdes fluorescentes? La Palabra dice que JESÚS de Nazaret padeció una muerte horrorosa por amor a la humanidad, murió y resucitó por el poder del PADRE al tercer día, ascendió (por encima de cualquier montaña) y está sentado a la diestra de DIOS ABBA. ¿La lenidad está desapareciendo en el Cuerpo de CRISTO? No debería, porque escrito está: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:12. RVR60). La esposa y familia del mencionado valiente en el año 2024, recibió la confirmación que aquel hombre de las botas verdes era Morup, antes se afirmaba que era el cuerpo de Tsewang Paljor, uno de sus compañeros de travesía.
Los restos de nuestro SEÑOR JESUCRISTO nadie los ve al pasar ni tienen siglos en una tumba, esta quedó vacía; vale destacar la gallardía de hombres y mujeres que entregan sus vidas para cumplir metas muy personales. ¿Quién entregó su vida expuesto al escarnio público? ¿La sangre de CRISTO es fluorescente en el creyente? La constancia en la predicación del Evangelio Eterno a los moradores de la tierra es un objetivo a cumplir; no podemos bajar el nivel de entrega ni de paciencia, la fe y el amor derramado tiene que ser visto por todos lados, morir sirviendo es un privilegio de los santos, y si al regresar nuestro SEÑOR nos encuentra vivos, velando y trabajando sin desmayar, qué dicha más hermosa, y qué verde fosforito pleno de esperanza para los transeúntes que aún no han visto hacia la cruz.
Después de 30 años, el gobierno quiere rescatar el cuerpo de Morup, la paciencia de su familia será recompensada, para ellos es un regalo dar sepultura a su padre, el hombre de las botas verdes. A nosotros se nos dijo: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:19-20. RVR60). ¿Será este nuestro Éverest? Morir con las botas puestas, cosa de entendidos llenos del ESPÍRITU SANTO.
¿De qué color son tus botas?

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Harold Paredes Olivo
Licenciado en Educación Integral, pastor, comunicador, locutor, poeta y escritor; combina estupendamente su labor docente con su pasión por la locución y producción de radio y televisión desde 1993. Su voz identifica a diversos medios de comunicación en Venezuela y otros países. Ha escrito dos obras literarias (Vivan las flores que lloran y El alma del emigrante). Es consejero familiar junto a su esposa con quien tiene dos hijos.

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