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Aléjate de ella

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Todo envidioso es orgulloso; y, por ende, es un súbdito de Satanás / Imagen de creación propia generada con IA

La envidia sólo trae males; aléjate de ella inmediatamente. Quienes se han atrevido a conservarla, marchitos han terminado

Francisco de Quevedo logró describirla de esta manera: “La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come”. En el libro de Proverbios 24:1-2 se nos exhorta así: “No tengas envidia de los hombres malvados, ni desees estar con ellos; porque su corazón piensa en robar, y hablan de cometer iniquidades”. La Biblia nos dice:
«He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu» (Eclesiastés 4:4. RVR1960).
La envidia sólo trae males; aléjate de ella inmediatamente. Quienes se han atrevido a conservarla, marchitos han terminado, arrugados cual pasa para hallacas. Consideramos que esta es un monstruo de voz insana y melodrama que empapa de un sudor nauseabundo a todo aquel que vive por ella; provoca que la gente termine deseando como locos el bien ajeno.
“Miguel de Cervantes, en su obra cumbre, Don Quijote de la Mancha, el ingenioso hidalgo dedica a Sancho Panza una reflexión lapidaria sobre cómo este sentimiento corroe el interior de las personas: “¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!”. (vía Internet). La psicología afirma que la envidia es una emoción compleja; nosotros la definimos como una droga oportunista que destruye el corazón y tiene poder de quebrar cualquier amistad.
Quiná (Strong #7068) es una palabra hebrea que denota envidia y celo; se acuerdan de esta Escritura: “Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo” (Isaías 14:13-15. RVR1960).
Todo envidioso es orgulloso; y, por ende, es un súbdito de Satanás. Aléjate de ella, nada bueno sacarás de una fuente que sólo desea verte seco y vagando hipnotizado por un desierto donde millones se han encontrado con la muerte.

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Harold Paredes Olivo
Licenciado en Educación Integral, pastor, comunicador, locutor, poeta y escritor; combina estupendamente su labor docente con su pasión por la locución y producción de radio y televisión desde 1993. Su voz identifica a diversos medios de comunicación en Venezuela y otros países. Ha escrito dos obras literarias (Vivan las flores que lloran y El alma del emigrante). Es consejero familiar junto a su esposa con quien tiene dos hijos.

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