Son muchos los cristianos que se detienen a contemplar un presente desagradable y hasta llegan a añorar tiempos pasados. Quien cae en ese error está desafiando a Dios
Cuando alguien acepta que Jesús es su pastor, está consciente que le espera un camino largo, estrecho, pedregoso, incómodo y muchas veces injusto. Pero el hecho de saber que el final de ese camino conduce a verdes pastos y manantiales de aguas cristalinas, le da fuerzas para no claudicar, e imponerse ante cualquier adversidad. Sin embargo, son muchos los cristianos que se detienen a contemplar un presente desagradable y hasta llegan a añorar tiempos pasados. Quien cae en ese error está desafiando a Dios y ha tomado un camino de maldición que lo conduce a la perdición eterna.
El pueblo de Israel estaba pasando por momentos difíciles y la mayoría de ellos dijeron: “Cómo extrañamos el pescado que comíamos gratis en Egipto, y los pepinos, melones, puerros, cebollas y ajos. Ahora estamos cansados de comer siempre lo mismo, todo lo que hay es este maná”.
Quienes así se expresaron murieron derrotados y secos en el desierto. Pero quienes, a pesar de experimentar esa misma realidad, siguieron confiando en Dios, conquistaron la tierra prometida y su descendencia sigue escribiendo la historia de la humanidad. Mucho cuidado con las añoranzas.
Dios te bendiga.



