Bolívar comprendía ampliamente la importancia de la educación para la formación del individuo y construir sociedades libres y prósperas
“…un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción: la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman licencias por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia”.
(Discurso ante el Congreso de Angostura del 15 de febrero de 1819).
Expresando con claridad su pensamiento emancipador, el libertador en su célebre Discurso de Angostura del 15 de febrero de 1819, hace constar con gran firmeza que la educación ha de ser un pilar en la construcción de la República, puesto que “un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción…”. Pensamiento que está perfectamente alineado a la máxima Bíblica: “Mi pueblo perece por falta de conocimiento” (Oseas 4:6).
Afirmaba Bolívar en continuidad al pensamiento en estudio, que para ser libres lo fundamental era la educación del pueblo, porque cuando el individuo es ignorante es manipulable y sometible a los intereses de los malvados, puesto que “…adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman licencias por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia”.
Con una profunda y gran claridad de las bases que hacen trascender a los pueblos y las culturas, Bolívar, años más tarde en un texto publicado en Lima en 1825 señala entre otras cosas “Las naciones marchan hacia el término de su grandeza, con el mismo paso con que camina la educación. Ellas vuelan, si esta vuela, si retrogradan, se precipitan y hunden en la oscuridad, si se corrompe, o absolutamente se abandona”.
Bolívar comprendía ampliamente la importancia de la educación para la formación del individuo y construir sociedades libres y prósperas, por eso también acuñó el célebre pensamiento en su discurso ante el Congreso de Angostura “Moral y luces son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades”.
Es sorprendente cómo el libertador comprendía que para que los hombres salieran de la oscuridad y la ignorancia debían ser instruidos tanto en lo moral como en lo académico, fomentando para ello la educación, como lo hicieron los Reformadores Protestantes, para guiar a Europa a salir del oscurantismo, fundando escuelas e impulsando la alfabetización y el conocimiento, enseñando tanto la Palabra de Dios como las diversas ramas del saber.
El mismo apóstol Pedro manifiesta a los hombres en su Segunda Carta 1:5, “…añade a tu fe virtud y a la virtud conocimiento…”. Entendiendo que la fe es el fundamento, pero que debemos añadir a ella el desarrollo de la virtud y los dones que tenemos y a estos el conocimiento, para que entonces veamos materializado lo que creemos y esperamos.
Por ello, podemos ver que muy atinadamente y alineado a la Biblia, Bolívar nos deja saber en su carta a su hermana María el 25 de abril de 1825 el conocido aforismo: “Un hombre sin estudios es un ser incompleto”.
Así pensaba Bolívar.
Diego Ortiz
Pastor y comunicador
@ps.diegoortiz



