
No hay un pasto fresco en muchas iglesias, los afanes de la vida le están robando la unción a los hombres de Dios
“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8).
La condición espiritual de este tiempo es terrible, y no me refiero al mundo, porque ese nunca ha sido bueno. Sino que el alimento espiritual que se imparte en muchas iglesias, son sobras, son recalentados, sacados de libro que el predicador está leyendo en esos días. No hay un pasto fresco en muchas iglesias, los afanes de la vida le están robando la unción a los hombres de Dios. Porque no quieren romper el esquema, quieren seguir a Cristo sin dejar al mundo. Quieren servir al Señor, pero tienen metas en este mundo, es la misma receta de siempre, lo que ellos llaman victoria, no es lo que Dios preparó para su pueblo.
Pocos se ofrecen voluntariamente en sacrificio vivo, en vez de buscar la revelación del Espíritu Santo, buscan un buen libro para sacar el mensaje para el domingo. Los mensajes son excelentes, buena enseñanza e interesantes, pero vacíos del Espíritu Santo. Porque la homilética y la hermenéutica, no alimentan el alma, ni fortalecen al espíritu.
Estamos en el tiempo que la advertencia de Pablo cobra más vigencia: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo”. Los hombres tienen buenas ideas y pueden hablar hermosas palabras, pero eso es basura dentro de la iglesia. Mientras la iglesia no se presente delante de Dios, sobre el altar en sacrificio vivo y santo, nada pasará, sólo actividades y actividades.
¡Dios te bendiga!!!


