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El reto de servir

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Imagen generada por IA / Daniel Villar_Pinterest

En Jesús todos los creyentes tenemos el desafío a servir. Por tal razón somos servidores de Cristo donde nos paremos

Mateo 20:28 “…el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir…”.
Hay una frase que he escuchado muchas veces y me gusta mucho porque tiene que ver con el ejemplo que nos dejó Jesús. Y dice así: “El que no vive para servir; no sirve para vivir”.
Y es que Jesús nos enseñó con su ejemplo de vida el don del servicio.
Por tal razón somos servidores de Cristo donde nos paremos.
Si usted no acepta y entiende que en Cristo somos servidores; entonces le va a costar un mundo caminar por este camino, que es el evangelio que nos dejó Jesús.
En el siguiente testimonio cuenta la Sra. Anne Cetas que: “aunque tenía sólo trece años, aceptó un desafío de servir a otros. Ella y su mamá habían oído una historia de un hombre que invitaba a chicos a cortar el césped gratis en 50 lugares durante las vacaciones de verano. La idea era ayudar a personas mayores, madres solteras y discapacitados; a todo el que necesitara ayuda. El objetivo del fundador era enseñar la importancia de la ética laboral y la retribución a la comunidad. A pesar del calor y las otras actividades que podían atraer a un joven, decidió asumir el desafío y ayudar”.
En Jesús todos los creyentes tenemos el desafío a servir. Dice la Biblia que: La noche antes de morir por toda la humanidad, nuestro Señor y Salvador, Jesús de Nazaret, cenó con sus amigos (Juan 13:1-2). Él sabía perfectamente del sufrimiento y la muerte que le esperaba, pero igualmente se levantó, se ciñó una toalla y empezó a lavar los pies de sus discípulos (vv. 3-5). Y dijo: «Pues si yo, el Señor y el Maestro de ustedes, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros» (v. 14).
Cuán difícil se torna para muchos obedecer esta palabra. Jesús, el Siervo humilde y nuestro ejemplo a seguir, Él se ocupaba de la gente: curó ciegos y enfermos, enseñó la buena noticia de su reino y dio su vida por sus amigos. Puesto que Cristo te ama, pregúntale en oración a quién quiere que sirvas esta semana.

Oremos así:
Amado Dios, muéstrame de qué manera amar a otros como tú me amas. ¿Cómo puedo usar mis dones y talentos para servir a otros en esta semana?
Que tengas un hermoso y bendecido día.

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