
Para que este año sea diferente, debemos aplicar tres puntos vitales para elegir asertivamente: responsabilidad, compromiso y sabiduría
Al iniciar un nuevo año, a menudo nos llenamos de propósitos y deseos, pero olvidamos que el futuro no se construye con intenciones, sino con elecciones. En nuestras manos tenemos un gran poder: el de tomar decisiones. Las tomamos desde que abrimos los ojos: a qué hora nos levantamos, qué comeremos, o qué camino tomaremos al trabajo. Sin embargo, al final del día, todas influyen en nosotros y nos acercan o alejan de la meta que tenemos.
Este inicio de año es el momento perfecto para reflexionar: ¿Tomas tus propias decisiones o permites que los demás decidan por ti? La mejor forma de saber si hemos decidido sabiamente es ver los frutos de lo que tenemos hoy. La Biblia es clara en un principio inmutable que aplica perfectamente para este nuevo ciclo: «Cada uno cosecha lo que siembra».
Todo lo que decidimos se convierte en la base donde fundamentamos nuestras acciones y las consecuencias de lo que tendremos en el futuro.
ELIGE LA VIDA, NO EL ESTANCAMIENTO
A menudo escucho historias de personas que lloran por haber elegido mal su carrera, su pareja o por deudas adquiridas por decisiones apresuradas. Dios nos ha dado la libertad para elegir entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal. La recomendación divina es siempre optar por la vida, pero si nuestro corazón se rebela o decidimos sin dirección, las consecuencias vendrán.
Para que este año sea diferente, debemos aplicar tres puntos vitales para elegir asertivamente: responsabilidad, compromiso y sabiduría. No tomar la iniciativa es, en sí mismo, elegir quedarse estancado.
Dios nos ha diseñado con un propósito y regalos que quiere darnos, pero nos toca a nosotros activarlos por medio de la fe y la acción. Sin dirección, los proyectos fracasan; pero con la guía adecuada, el éxito es posible.
ADIÓS A LA EXCUSA DE LA MEDIOCRIDAD
Si queremos avanzar y disfrutar la vida con mayor plenitud este año, debemos erradicar de nuestro vocabulario tres palabras que describen la mediocridad con gran exactitud: «No tuve tiempo». El tiempo no vale oro, vale vida, y no podemos perderlo por falta de claridad. Es necesario preguntarnos si nuestras prioridades están siendo establecidas con la dirección de Dios o si son el resultado de impulsos.
La responsabilidad es un valor que nos abre puertas; es la habilidad de responder frente a una situación. Antes de emprender cualquier meta este año —como construir una torre— debemos sentarnos, calcular, orar y analizar si tenemos lo necesario para terminarla.
El compromiso, por su parte, no se demuestra sólo con palabras, sino con las acciones que realizamos cada día. Lo que hagamos hoy determinará si avanzamos o nos estancamos.
Hoy tienes la oportunidad de superar toda excusa y generar el cambio que quieres. Recuerda: tomar decisiones sin meditar puede llevarnos al fracaso, pero buscar la sabiduría de Dios nos guiará al éxito, a la abundancia y a la paz. Es tu elección.
¡Feliz y bendecido año!
Estephanie Campos
Psicóloga, periodista, especialista en Mercadeo y Gerencia de Proyectos, y escritora
Este artículo es una adaptación de su libro “Todo va a estar bien”. Editorial Unilit


