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¡Aquel bendito silencio!

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¿Has oído el estrépito de ese maldito silencio? Miles de vidas sin vida yacen debajo de escombros, debido a un silencio animal y diabólico, ¿de cuál silencio te hablo? Ese de licitaciones amañadas, de mordidas por otros ignoradas o de cenas con caviar donde se vendieron hijos o hijas que antes eran incorruptibles; pero, estos olvidaron el consejo de sus padres, y así, parieron contubernios satánicos, esos que hicieron rico al mafioso o enchufado de turno, el mismo diablo disfrazado de cuello blanco que asesinó a miles de vecinos del estado La Guaira, para mí, el bendito Estado Vargas.
Después de un doblete sísmico tan catastrófico, llega aquel bendito silencio, tan necesario para salvar a quienes siguen con vida. Las horas son cruciales en la remoción de escombros, los rescatistas cumplieron su misión comprometidos con cada familia desconocida, dignos de aplausos, de monumentos; mas ellos no están enfermos de ego ni necesitan de rebuscados aplausos como lo hacen los políticos connacionales corruptos, quienes arrodillados ante extranjeros o compatriotas corruptores no tuvieron compasión ni tendrán con los damnificados. Para las sanguijuelas la muerte sería un premio gordo; sin embargo, la cárcel siempre será el mejor lugar para seres desalmados.
Aquel bendito silencio llegó como suave arrullo de una madre que, desesperada, buscaba las partes de su corazón entre columnas, paredes mal construidas y promesa profesional incumplida… ¡Ah, el impío se robó el dinero y dejó de comprar lo que salvaría la vida de familias enteras! Por ese maldito silencio, deshumanizada boca cerrada y estercolero enmudecimiento de empleados públicos, se dejaron de comprar los materiales indispensables para tener edificaciones antisísmicas. Cuando la sabiduría y la inteligencia habla para diseñar estructuras que resistan el impacto de dobletes sísmicos, los necios dicen: “Tú no sabes na’, tú no sabes na’!”. Tanto es el ridículo, que siguen diciendo: “¡No volverán, no volverán!”.
La Palabra de DIOS dice en el libro del profeta Daniel: “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará” (Daniel 12:4. RVR60). Para nadie es un secreto que la ciencia ha aumentado; y a los gobernantes se les avisó que podría ocurrir un evento terrorífico en dicha zona del territorio venezolano, empero prefirieron ignorar el conocimiento, para así llenarse los bolsillos con los reales de un pueblo noble e inocente.
Indudablemente, todo lo acontecido antes y posterior al 24 de junio de 2026 sólo ha hecho despertar el espíritu valiente y guerrero de las familias venezolanas del mundo entero y de aquellos hermanos y amigos que han sentido como suya cada pérdida.
¿Qué tenían en la cabeza los contratistas que compraron materiales de mala calidad? ¿Cuántos de sus familiares quedaron tapiados por la corrupción? ¿Dónde estarán dándose la buena vida? ¿Pusieron a la orden sus maquinarias para rescatar a más personas con vida? ¿Qué les dirías si los tuvieras frente a ti?
Navegando un poco por internet me topé con esta información de principios del diseño antisísmico; “para que una edificación sea segura ante movimientos telúricos, los ingenieros y arquitectos aplican una serie de reglas físicas y estructurales fundamentales”:

  • Simetría y regularidad: Las estructuras con formas simples y simétricas (cuadradas, rectangulares o circulares) distribuyen mejor las fuerzas del sismo. Evitar formas en “L” o “T” reduce la torsión que puede fracturar las esquinas.
  • Uso de materiales adecuados: El hormigón armado, el acero estructural y la madera tratada son ideales, ya que ofrecen una combinación de resistencia y flexibilidad.
  • Ductilidad: Los elementos deben ser capaces de deformarse de manera controlada ante las ondas sísmicas en lugar de oponer una rigidez total que termine en ruptura.
  • Cimentación sólida: El anclaje al suelo y la unificación de las bases son vitales para evitar que la estructura se hunda o se desplace de forma desigual.

Según tecnologías avanzadas y amortiguación; en zonas de alto riesgo, la arquitectura moderna utiliza dispositivos mecánicos especializados para proteger los edificios más complejos:

  • Aisladores sísmicos: Son soportes de goma y acero instalados en la base del edificio. Desconectan la estructura del suelo, permitiendo que la tierra se mueva mientras el edificio permanece relativamente estable.
  • Disipadores de energía: Funcionan de manera similar a los amortiguadores de un automóvil. Ubicados entre columnas y vigas, absorben y transforman el movimiento cinético del sismo en calor, reduciendo las sacudidas internas.
  • Péndulos o masas sintonizadas: Son contrapesos gigantes instalados en la parte superior del edificio (como el famoso amortiguador del rascacielos Taipei 101). Se mueven en dirección contraria al sismo para estabilizar la estructura”. 

Amados y amadas de DIOS, aquel bendito silencio tuvo que desarrollarse luego de una hecatombe jamás vivida en suelo venezolano, porque súbditos del diablo decidieron vivir con los bolsillos desbordados de dólares y euros, antes que la vida de familias que sólo pasaban un momento ameno, sencillamente por ser un día feriado. Es oportuno destacar que, los corruptos y corruptores son asesinos que deben ir la cárcel y todo el dinero robado debería ser distribuido para las familias que lo perdieron todo; aunque ese dinero no traerá al hogar, dulce hogar, al amor que ya no está.
Gracias y honra para todos los rescatistas, los de a pie de Venezuela (quienes llegaron primero que cualquier negligente) y a todos los profesionales que dejando sus casas antepusieron su entrega y esfuerzo y el riesgo de su vida para sacar esperanza debajo de montañas de edificaciones caídas. Ciertamente, la corrupción mata, y no deja rehenes; el corrupto jamás rescata, sólo estorba para que no descubran sus bienes. Bendita e inspiradora sinceridad de los Topos de México y de otras naciones, que sembraron una nueva vida por venir; y sin que me quede nada por dentro, que nadie más vote por quienes roban y matan al pueblo.
¡Gracias DIOS…, por aquel bendito silencio!

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Harold Paredes Olivo
Licenciado en Educación Integral, pastor, comunicador, locutor, poeta y escritor; combina estupendamente su labor docente con su pasión por la locución y producción de radio y televisión desde 1993. Su voz identifica a diversos medios de comunicación en Venezuela y otros países. Ha escrito dos obras literarias (Vivan las flores que lloran y El alma del emigrante). Es consejero familiar junto a su esposa con quien tiene dos hijos.

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