Mandó el Señor a hacerle Altar de piedras, el cual representa simbólicamente a la iglesia, la Escritura llama “piedras vivas” a todos los que conforman la iglesia
“Y edificarás allí un altar a Jehová tu Dios, altar de piedras; no alzarás sobre ellas instrumento de hierro” (Deuteronomio 27:5).
En días pasados, escribí sobre el Altar de tierra, para ofrecer sacrificios a Dios. Lo cual nos simboliza a los creyentes, que somos vasos de barro, en los cuales Dios ha puesto de su Espíritu, y somos llamados a ofrecernos en sacrificio vivo ante el Señor nuestro Dios. Pero también mandó el Señor a hacerle Altar de piedras, el cual representa simbólicamente a la iglesia, la Escritura llama “piedras vivas” a todos los que conforman la iglesia.
Pero este altar tiene una característica, veamos: “Y si me hicieres altar de piedras, no las labres de cantería; porque si alzares herramienta sobre él, lo profanarás” (Éxodo 20:25). Las piedras de este altar no se podían labrar, tenían que ser usadas como estuvieran, no podían ser modificadas por el hombre, para darle forma al altar al gusto o parecer de alguien. Esto nos habla de que la obra es de Dios, que nadie puede poner reglas, para controlar a los creyentes. Que será el fuego que arda en ese altar, lo que afectará a aquellas piedras y aunque por fuera parecieran ser los mismos, la transformación no se puede ver, es interna en el corazón.
Cada uno de los hijos de Dios son diferentes, pero unidos en el Espíritu Santo, es el fuego y los sacrificios, lo que le da razón de ser al Altar. La Palabra nos habla de la paciencia de Cristo, la usó para soportar a Judas, sabiendo que estaba robando, a Pedro con sus arranques, a la incredulidad de Tomás. Jesús oró por ellos y dejó al Espíritu Santo hacer la obra. Así que no es aceptable mandamientos y regulaciones de hombres en la iglesia, ya el Señor Jesús nos dio todo en su Palabra, todos tenemos que caminar por ese camino estrecho.
¡Dios te bendiga!!!



