Todo seguidor de Jesús está dotado de autoridad espiritual porque el Espíritu Santo mora dentro de él, aunque se siga considerando un ser insignificante
De Egipto salieron 600 mil israelitas, hombres adultos, cuya única preparación fue ser esclavos toda la vida. Era una población analfabeta y sin la más mínima preparación militar. Jamás habían estudiado las más elementales enseñanzas de defensa personal. Los israelitas se veían ellos mismos como pobres e indefensos esclavos. Pero los pueblos vecinos que tenían ejércitos poderosos, entrenados y equipados, los veían a ellos como una peligrosa amenaza y poderosos enemigos.
El rey de los moabitas, Balac, contrató un famoso profeta, un hombre de autoridad espiritual cuya palabra se cumplía, para que maldijera a Israel porque “este pueblo es más fuerte que yo”. Es impresionante, curioso e interesante el contraste. Los israelitas se veían a sí mismos como “pobres e indefensos esclavos” y sus enemigos los veían como “un pueblo más fuerte que nosotros”.
Todo seguidor de Jesús está dotado de autoridad espiritual porque el Espíritu Santo mora dentro de él, aunque se siga considerando un ser insignificante. Pero sus enemigos, muchas veces bocones y ofensivos, portan un espíritu que reconoce que en cada seguidor de Jesús mora un espíritu superior. ¡Felicitaciones!
Dios te bendiga.



