
A los hijos e hijas de DIOS nadie los mueve de su asignación en la tierra; por consiguiente, un ser impertérrito es indispensable en el mundo que tenemos y en el que pronto veremos
¿Sabes cuántos espíritus inmundos visitan casas, templos, tierras, empresas u otras propiedades? Cierto día, nos invitaron a un campo para que ayudáramos a una familia. En ese lugar, una pareja joven era visitada por un hombre negro que montaba a caballo (relato de los familiares que nos contactaron), este llegaba diciendo que la tierra era de él y golpeaba a la joven por las plantas de sus pies; luego desaparecía. El mencionado demonio lo hacía cada noche. La joven lloraba sin parar después de aquellas visitas, quedaba en shock, y lo más espantoso eran sus gritos; nadie se le acercaba, generaba temor a los suyos, sin exagerar era una escena espeluznante. Muchos hablan de La Llorona, hasta películas y series se han hecho del mencionado espanto; bien, lo que sí les afirmamos es que sus alaridos fueron reales, mucho más terroríficos que los vistos en escenas de tv o films de terror. Ahora, permítanme hacer mención de un acontecimiento bíblico que habla de un encuentro inolvidable:
“En una ocasión, Josué se acercó a Jericó y vio a un hombre frente a él, con una espada en la mano. Josué se le acercó y le dijo: —¿Eres de los nuestros o eres enemigo? Él respondió: —No soy enemigo, acabo de llegar. Soy el comandante del ejército del SEÑOR. Entonces Josué se postró rostro en tierra ante él y lo adoró. Luego le dijo: —Yo soy su siervo, Señor, ¿tiene algo que ordenarme?” (Josué 5:13-15. RVR60).
La actitud de Josué lo define como una persona impertérrita; es decir, que no se alteró, perturbó o mostró miedo ante la presencia del Comandante del Ejército de DIOS. Impacta la pregunta de Josué: “¿Eres de los nuestros o eres enemigo?”. ¿Actuaríamos igual en la actualidad ante un ángel de DIOS o demonio? En la Biblia leemos: “Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus Manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían” (Mateo 4. RVR60).
La actitud de Josué ante el príncipe de los ejércitos de DIOS, y ahora, el carácter impertérrito de nuestro SEÑOR ante el enemigo son acciones dignas de imitar hasta el final de nuestros días. La Palabra nos enseña que, “… el Espíritu de Dios no nos hace cobardes. Al contrario, nos da poder para amar a los demás, y nos fortalece para que podamos vivir una buena vida cristiana” (1ª Timoteo 1:7. TLA). Por lo antes expuesto, es oportuno recordar aquel momento con la joven que estaba demonizada en el llano de Venezuela. Nadie quería acercarse, ni su propia familia; aquello le paraba los pelos a cualquiera, y las piernas solas se movían, según sus allegados. Aquí, lo más importante es que el ESPÍRITU SANTO DE DIOS nos guío para que la joven quedará libre, y el entierro de maldición que había en esas tierras desapareciera para siempre. ¡Gloria a DIOS! Es fundamental un Cuerpo de CRISTO impertérrito ante las manifestaciones diabólicas del presente. ¡Qué nadie lo olvide! ¿Más eventos de entretenimiento, menos efectividad de la grey y sus pastores?
¿Hay Pilatos dentro de las congregaciones? Leamos un poco más:
“Cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en él. Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios. Cuando Pilato oyó decir esto, tuvo más miedo. Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta. Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene” (Juan 19. RVR60).
Nuestro SEÑOR JESUCRISTO no vino a entretenernos, sino a abrirnos el entendimiento, y así, reconciliarnos con nuestro ABBA PADRE. Por el contrario, los líderes que viven de eventos tras eventos y de aplausos del pueblo se comportan como Pilato; es decir, no han comprendido el porqué de su autoridad y, ¿quién es la Verdad? Esta actitud nos ministra: “Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús. También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos”. La Palabra nos enseña que, “… el Espíritu de Dios no nos hace cobardes. Al contrario, nos da poder para amar a los demás, y nos fortalece para que podamos vivir una buena vida cristiana” (1ª Timoteo 1:7. TLA).
¿Existe algún impertérrito que injurie a sus hermanos?
“Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23. RVR60).
El mejor ejemplo de una persona impertérrita lo vemos en nuestro SEÑOR JESUCRISTO; por ello, el apóstol Pablo dijo: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5. RVR60). Debemos seguir hacia adelante sin desmayar; así nos persigan, se manifiesten demonios o digan mentiras de nosotros o cualquier cosa que busque desmotivarnos en el cumplimiento de la gran comisión. Tenemos promesas reales que nos aseguran quienes somos en CRISTO.
En sí, es importante destacar lo dicho por el apóstol Juan: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1ª Juan 4. RVR60). A los hijos e hijas de DIOS nadie los mueve de su asignación en la tierra; por consiguiente, un ser impertérrito es indispensable en el mundo que tenemos y en el que pronto veremos.


